La nueva propuesta de la barakaldesa Alauda Ruiz de Azúa llega por fin a cines tras su éxito en el Zinemaldia donostiarra, planteando más cuestiones que soluciones e invitando al debate sano, constructivo y equilibrado
Hay algo en el cine de Alauda Ruiz de Azúa que me fascina. Sospecho que para llegar a esa transparencia, a esa inmediatez, a esa naturalidad (recuerden «Cinco lobitos»), se requiere de un trabajo inmenso .
Su cine es frontal, cristalino, pero lleno de capas, de matices, de ideas.
Autora de la mejor serie del lustro («Querer»), Ruiz de Azúa acaba de ganar la Concha de Oro y el premio Irizar (mejor cinta vasca) en el último Zinemaldia donostiarra con la aplaudidísima «Los domingos», que por fin llega a cines.
¿Qué pasa en una familia «normal» (en caso de que eso exista) cuando la hija mayor dice que se quiere meter a monja? Se me ocurren pocas cosas que puedan dinamitar más un entorno familiar que esta. Lo que en otras manos sería un telefilme efectista, en las de la barakaldesa se convierte en una obra austera, sutil, en la que el espectador empatiza con todas las posiciones, ya que todas -otro mérito de la película- tienen voz.
Porque, si uno entiende a la adolescente y su fe inmaculada, no entiende menos a su tía (de nuevo, Pilar López Ayala tocando el Goya), al padre ahogado vital y económicamente o a la monja (impecable Nagore Aranburu), todo equilibrio y respeto.
Quizá ese sea el mérito de una falsamente pequeña propuesta. Un filme que plantea más cuestiones que soluciones y que invita al debate sano, constructivo y equilibrado, huyendo del ruido y el confeti tan de nuestros tiempos.
Un título llamado a trascender y arrasar en los próximos premios de la Academia. Si Dios quiere.
GOOD BOY: CUIDADO CON EL PERRO
Un perro y su dueño se mudan a una casa rural en la que ocurrió un hecho atroz. El dueño no puede saberlo… pero el perro es capaz de intuirlo. Muy ovacionada en el reciente festival de Sitges, cortita (dura hora y cuarto), estimulante y acongojante en un par de ocasiones, «Good Boy» demuestra que aún se puede hacer un dignísimo cine de terror… con cuatro perras (lo siento, tenía que decirlo). Buen debut pra el estadounidense Ben Leonberg.


