Este mes te recomendamos el cierre de la «trilogía folk euskaldun» de Paul Urkijo Alijo, que se estrena en cines este viernes 14 de noviembre, más «John Candy: Yo me gusto», el documental sobre el genial cómico, disponible en plataformas (Prime)
Siglo XVII. Kattalin huye a la carrera hacia el bosque tras intentar envenenar a un marido que abusa de ella. Pero es de noche. Y la noche es de las de la noche. Como en «Macbeth», encontrará a tres brujas que conocen los misterios de la vida y que compartirán tres relatos poblados por gatos, gallos, curas y demonios que desembocarán en uno de los akelarres más hipnóticos y alucinantes que recordamos en una pantalla de cine (y tenemos ya una edad).
Una historia de opresión, amores imposibles, fantasmas que nos condicionan y religiones que nos torturan, hecha por fans, y para fans, visto el nivelón de la producción.
Vuelve Paul Urkijo Alijo con la difícil misión de cerrar la «trilogía folk euskaldun» formada por «Errementari» (2017), la notable «Irati» (2022) y esta más que estimulante «Gaua» (2025), maravilloso homenaje a aquellas películas de terror formadas por capítulos, tan en boga en los 70 y 80.
Un relato que engancha desde el primer minuto y no te suelta hasta el plano final (87 exiguos minutos, ¡gracias Paul!) apoyado en un diseño de producción, un sonido (y aquí incluimos su banda sonora, firmada por Maite «Mursego» Arroitajauregi y Aránzazu Calleja) y un vestuario simplemente primorosos.
Tras su paso por el festival de Sitges, se estrena hoy, viernes 14 de noviembre, y recomendamos verla en un cine lo más grande posible para zambullirse en la oscuridad del bosque y notar como la tierra, el fuego y la humedad nos van calando hasta el tuétano mientras la cabra nos mira… y sonríe.
Y EN PLATAFORMAS: «JOHN CANDY: YO ME GUSTO»
Inmenso en todos los sentidos («traté de adelgazar, pero Hollywood me quería gordo»), la historia de John Candy es la de cualquier cómico que busca ser reconocido más allá de la carcajada y choca una y otra vez contra un muro de incomprensión.
De vida desordenada (fumaba un paquete de tabaco al día y bebía sin tregua), Candy transmitía una humanidad y una autenticidad nada impostada que provocaba la inmediata complicidad del espectador. Famosísimo en los 80 («Granujas a todo ritmo») y los 90 («Solo en casa»), su estrella se fue apagando como lo hizo su corazón, con solo 43 años, pero es imposible que no se te humedezcan los ojos de pura nostalgia cuando Steve Martin recuerda las carcajadas entre tomas en «Mejor solo que mal acompañado». Un cómico genial, Candy.
Puedes ver el documental «John Candy: Yo me gusto» en Prime Video.

