Coinciden en cartel tres cintas que demuestran que el cine estatal atraviesa uno de sus mejores momentos creativos de los últimos 25 años. Son nuestras pelis del mes de septiembre
«Maspalomas»: el equipo Moriarti, los de «Handia», es decir, José Mari Goenaga y Aitor Arregiuna, garantía absoluta de que las próximas dos horas de tu vida van a merecer la pena, nos lleva a Maspalomas, paraíso gay en Gran Canaria donde el sol, las copas y el sexo parecen no terminar nunca.
Pero Vicente, el prota, no es tonto y sabe que su «novela» está ya en el epílogo. No hace falta ni estar jubilado ni ser gay para empatizar profundamente con esta bonita película que habla de hacer las paces con los que te rodean y, más importante, con uno mismo llegado el momento. Un filme respetuoso, susurrado, delicado y, pese a un poso de amargura, también luminoso. Merece que le vaya bien.
«Romería»: La tercera película de Carla Simón, tras las soberbias «Verano del 93» y «Alcarrás», la sitúan en el olimpo europeo, con una de las miradas más lúcidas y limpias del panorama actual.
Una investigación familiar que indaga en una historia de drogas y silencios en la Galicia heroinómana de los 80 le sirve a Simón para caer de pie en una historia en la que cabe desde el realismo mágico al musical. Cine poético en el que sumergirse y del que salir herido pero mejorado.
«Jone, batzuetan»: Entrando el otro día a la recomendabilísima comedia «Las delicias del jardín», de Colomo -esa la comentaremos en otra ocasión- vi con júbilo que la sala de «Jone, batzuetan» estaba casi llena y que su público era treintañero.
Así que no. No toda la chavalería está tirada en el sofá hipnotizada por Netflix. Tampoco Jone (Olaia Aguayo), quien, durante Aste Nagusia de 2023 (la Semana Grande Bilbao), se da cuenta de que su aita (un Josean Bengoetxea tan inmenso como siempre) empieza a encarar la fase final del párkinson. Marijaia, confeti y kalimotxo. Y la incertidumbre más absoluta de fondo. Un filme redondo, ópera prima de Sara Fantova.


