Los de Jerez celebran el 25 aniversario de su disco debut con una exitosa gira en la que se une la nostalgia con la alegría que siempre provoca la música “garrapatera” de una banda tan inclasificable como irrepetible
Hay grupos que terminan convirtiéndose en parte de la memoria sentimental de una generación sin haberlo planeado. Los Delinqüentes son uno de ellos. Lo que empezó como un puñado de canciones escritas entre amigos en Jerez acabó transformándose en un fenómeno cultural que, todavía hoy, sigue creciendo, más de dos décadas después, entre nuevas generaciones que continúan encontrando refugio en aquel «sentimiento garrapatero».
Ahora, coincidiendo con el 25 aniversario de «El sentimiento garrapatero que nos traen las flores», la banda vuelve a reunirse para celebrar el disco que cambió sus vidas. Una gira especial, emocional y probablemente irrepetible en la que Canijo de Jerez y Diego Pozo recuperan el repertorio completo de aquel debut, mientras la figura del fallecido Migue Benítez vuelve a aparecer sobre el escenario, omnipresente, en canciones, imágenes y recuerdos.
Hablamos con Canijo sobre el origen de esta reunión, el legado garrapatero, la emoción de reencontrarse con estas canciones y la sensación de comprobar que Los Delinqüentes siguen siendo mucho más grandes de lo que ellos mismos imaginaron. Vienen de agotar entradas en el Movistar Arena de Madrid y estarán este mismo viernes, 22 de mayo en el BEC! de Barakaldo. Después llegarán Zaragoza, Murcia, Sevilla…
Cuéntame, para empezar, cómo surge la idea de recuperar estas canciones 25 años después
Los Delinqüentes, sin quererlo ni beberlo, y no lo decimos nosotros, somos ya viejas glorias y una leyenda para mucha gente. Tenemos canciones que son clásicos, pero nos veíamos un poco distanciados desde que nos separamos, en 2012, y muy alejados de lo que realmente queremos darle a nuestro público «garrapatero», que son muchos en todos los lugares del mundo.
Y hace unos años, yo estaba de vacaciones en Sudáfrica, y una noche hablando con mi mujer, Belén, le digo, «mira, estoy muy contento con mi vida, la verdad, con mi carrera en solitario, con mis compadres, mis amigos, con el G-5, que es el otro grupo que tengo… pero a Los Delinqüentes, que es mi grupo de toda la vida, lo tengo abandonado…».

Los Delinqüentes (2026)
¿Y encontraste apoyo en las otras partes implicadas cuando les contaste la idea que tenías?
A mi compadre Diego «El Ratón» lo tengo siempre de mi lado, porque ha grabado en mis discos en solitario, está también en G-5 y tengo mucho trato con él; pero sí que había que hablar con la familia de Migue. Así que cuando llegué a Jerez, me junté con su hermano el Manu, para proponerle la idea de juntarnos y hacer algo para centralizar nuestro legado, y que la gente se llevara un regalo. Él lo vio claro, y dijo que sería muy bonito que recordáramos, ahora que viene la efeméride de los 25 años, el disco que marcó nuestra carrera, y en el que encima estaba nuestro compadre Migue, que tuvo la mala suerte de fallecer en 2004… yo lo conocí en el instituto y era mi mejor amigo, y, por suerte, tuve la fortuna de haber podido grabar con él aquel primer disco y pegar el pelotazo que pegamos.
Entonces, había que rescatar eso que a tanta gente le había hecho tan feliz. Y una vez que hablamos entre todos, empezamos a animarnos y salieron un montón de ideas. Y viendo actuaciones antiguas y escuchando las primeras canciones, decidimos que íbamos a hacer el mejor concierto de nuestra vida, el concierto al que todo el mundo le gustaría ir, con el que nos gustaría que nos recordaran… y eso es lo que estamos intentando hacer en esta gira, que nos recuerden con esta gira emblemática que, probablemente, no se vuelva a repetir.
¿Sentíais que era necesario reivindicar la figura de ese gran músico que era Migue, que se nos fue demasiado pronto?
Por supuesto que había que reivindicarlo, pero eso no era lo más importante, porque esto no es un homenaje a Migue Benítez, sino que es un homenaje al primer disco de Los Delinqüentes… Claro que, inevitablemente, está muy presente la figura de nuestro hermano, y los conciertos están siendo muy bonitos, muy de corazón, la gente llorando… porque es normal, en las pantallas sale cantando con nosotros, y para todo el que tenga un poquito de sensibilidad, eso te pellizca el corazón.
Era muy importante para todos. De hecho, la palabra «garrapatero» se la inventó él, a mí un día me vino y me dijo: «Tío, ¿montamos un grupo y lo llamamos Los Delinqüentes?». Imagínate lo claro que lo tenía, lo decidido y echado para adelante que era, y el legado tan bonito que ha dejado. Entonces, claro que nos acordamos mucho de él, pero todo lo que estamos haciendo es, sobre todo, para homenajear aquel primer disco que tanto nos marcó a nosotros y a mucha gente más.
Hablando de «El sentimiento garrapatero que nos traen las flores», te voy a meter en un aprieto: Si tuvieras que elegir una sola canción del disco, ¿cuál sería?
¡Buah! Es que en ese disco todas las canciones son buenas. De hecho, en los conciertos lo tocamos enterito, de principio a fin. Y si me tengo que quedar sólo con una, supongo que depende de la época en que me pilles. Pero ahora que hemos vuelto a tirar del hilo, y nos hemos metido cinco semanas en los locales de ensayo a preparar esta gira, empezaba a recordar viejas canciones que hacía tiempo que no escuchaba, y parece que hasta las entiendo mejor ahora… supongo que será por la edad, ¡yo qué sé!
Y por ejemplo, hay canciones como «La caja de mi mollera» de mi compadre Miguel, que cada vez que la escucho me pone los pelos de punta, por lo que dice y por lo que él sentía en una época en la que estaba ahí un poco rarete, y en la que también abusábamos mucho del éxtasis y otras drogas. Esa canción es muy introspectiva y habla mucho de cómo se sentía en esa época, y parece que ahora, como te decía antes, la entiendo mejor y me da mucho pellizco. Pero bueno, lo mismo te puedo decir de «La madriguera», del segundo disco, o de «El rey del regaliz», o incluso de algunas que compuse yo en aquella época, como «Mis condiciones pajareras», «La calle de los morenos»… que ahora, al escucharlas, pienso en qué fuerte es todo lo que vivíamos, y cómo lo sentíamos en ese momento en la calle y con los colegas. Esas canciones son casi como un diario de aquella época.
¿Y tú crees que era esa verdad que transmitíais, y ese espíritu de libertad absoluta, lo que atrajo a tanta gente en aquellos momentos?
Pues yo creo que sí, porque nuestro primer grupo fue Los Delinqüentes, cuando teníamos 15 años, y nuestra única intención era juntarnos para escribir canciones y pasarlo bien, sin pensar en vender música ni en hacer conciertos siquiera… pero claro, cuando vimos que en la discográfica ya había interés e hicimos un disco de oro con el primer trabajo, la cosa cambió y te aseguro que todavía, hoy en día, sigo en estado de shock. Y la verdad es que me sigo sintiendo un afortunado, y muy agradecido de que a la gente le llegara nuestra música, porque no estaba hecha para radiofórmula, estaba hecha para reírnos entre nosotros y hacer un estribillo que nos hiciera gracia a nosotros mismos… Imagínate, esos estribillos que, al final, son universales: «Nubes de Pegatina», «A la luz del Lorenzo»… «Sólo quieres quererme cuando tú quieras» (canta)… Un disco para reírnos entre nosotros que mira hasta dónde ha llegado.

Primeros tiempos de Los Delinqüentes
De todas formas, aunque las cosas han cambiado muchísimo en estos 25 años, supongo que hará ilusión que todavía salgan bandas jóvenes con ese espíritu, como por ejemplo, Sanguijuelas del Guadiana, con una forma de entender la música muy similar a la vuestra, que triunfa allá por donde pasan…
La verdad es que lo hablamos mucho porque, igual que cuando salimos en 2001 nosotros éramos fans de Kiko Veneno, de Pata Negra, de Triana y de esa música que, cuando salió nuestro primer disco ya estaba prácticamente descatalogada para las radios y las teles, nos sentimos un poco así para los grupos que salen ahora, nos sentimos casi como unos dinosaurios. Porque hoy en día prima más la estética, o sacar un single, y no hace falta siquiera sacar un disco entero. Nosotros venimos de otra forma de hacer y grupos como Sanguijuelas, o como La Plazuela, creo que también son artesanos de canciones y eso demuestra que nada está perdido aún, que todavía hay gente a la que le gusta sentarse con un cuaderno y un boli, con la guitarra en la mano a ver qué sale.
Son músicas sin guía, ni gilipolleces modernitas… como Rosario «La Tremendita», una musicaza que toca el bajo que te cagas, que compone sus canciones y que encima tiene una imagen espectacular; es otro buen ejemplo de que la artesanía y la estética también pueden ir de la mano. Mis compadres de La Plazuela, que no se puede ser más chulo que «El Indio» y «El Nitro», que tú los ves con sus cadenas de plata, sus melenas… y los tíos después se sientan y mira qué canciones hacen. Entonces, mientras siga habiendo gente con sensibilidad en el corazón que hagan esos himnos callejeros que trascienden el tiempo, y que después se convierten en universal, y se mantienen frescos aunque pasen los años, eso está dentro del universo garrapatero, y nosotros siempre los vamos a apoyar.

Migue, Canijo y Ratón
¿Es más importante esa actitud que ser un grandísimo músico?
Tú puedes ser el mejor músico del mundo, pero si no tienes pellizco y no tienes algo que decir de verdad, estás perdido. Yo me considero un mal cantante, te lo digo de verdad; en el grupo el cantante era el Migue, y yo estaba componiendo mis temitas y metiendo algún coro, hasta que él faltó y, antes de traer a otro cantante, me quedé cantando con mucho respeto, sin tener la fuerza ni la calidad que tenía mi compadre. Pero aun así, yo he sacado mis discos, y a mucha gente le gusta lo que hago. Entonces, siempre he pensado que tenía algo bueno que decir y eso me pareció superválido para seguir dedicándome a la música. Por eso, un consejo que doy a todo el mundo es que, aunque se sientan malos músicos o malos cantantes, mientras tengas algo bueno que decir a tu gente, a tu público, a quien tú quieras, o a ti mismo… ¡adelante!
¿Qué se siente al tocar ante 20.000 personas esas mismas canciones que, hace 25 años, tocabais en garitos mucho más pequeños?
Es una pasada, se te pone el corazón en la garganta porque es algo muy fuerte. Pero aunque no me gusta desprestigiar estos conciertos, que son los que nos dan de comer y es una maravilla y una suerte poder hacerlos, no hay nada como un concierto en una sala pequeña. Lo diré hasta el día que me muera: la verdad absoluta está en esos garitos, de 500, 800, o incluso mil personas. El sudor, el brillo de los ojos… yo me he criado así, y creo que me moriré tocando en sala. Por eso también tengo otros proyectos paralelos y otras cosas, aparte de giras grandes como esta, que me hacen poner los pies en el suelo, y me hacen sentirme una verdadera estrella del rock.

Gira 25 aniversario de Los Delinqüentes
Y lo que todos nos estamos preguntando: ¿Esta reunión «garrapatera» tendrá continuidad, o se va a quedar para la historia en esta gira?
Yo ahora estoy compaginando esta gira con un nuevo trabajo que vamos a hacer con Los Estanques y la verdad es que estoy muy contento con este proyecto, porque son cosas que uno no hace habitualmente. Yo vengo de la rumba y de otra movida, y «corromperme» un poco con mis compadres de Santander y un poquito de rock and roll es maravilloso. Ahora queremos grabar un par de temas para sacar un EP para que la gente siga escuchando canciones nuevas, que ya sabes que, hoy en día, con las redes sociales y con todo, hace falta estar vivo, y creando contenido constantemente. Estamos también con el G-5 y me siento joven y con ganas de tocar y moverme con todos los proyectos. También estoy componiendo para un próximo disco en solitario de «El Canijo»… y, si a todo eso le sumas estar tocando con Los Delinqüentes, que es el grupo de mi vida, pues no se puede ser más feliz.
Y por eso, más que pensar en lo que pueda pasar en un futuro, creo que es el momento de aprovechar y de disfrutar de todo lo que nos está pasando.
Los Delinqüentes actúan este próximo viernes, 22 de mayo, en la sala CUBEC! de Bilbao Exhibition Centre (Barakaldo). Después llegarán Zaragoza (29 de mayo, Sala Multiusos), Murcia (12 de junio, Espacio Norte) o Sevilla (14 de junio, Icónica).

