La película de febrero, una nueva entrega dentro del subgénero «mono que se encabrona», no es, desde luego, «terror elevado», pero el cine también es esto. Y si esta de miedo te da risa, completamos con «I’m Chevy Chase and You’re Not», el documental en plataformas sobre el popular cómico
Mucho hemos avanzado desde que el simio de «2001: Una odisea del espacio» (1968) levantara el fémur para pasar de dominado a dominador. Desde entonces, el subgénero «mono que se encabrona» ha visitado desde siempre las salas, con diferente fortuna, de «El planeta de los simios» (también de 1968, pero con toda una saga en los 2000) a «Atracción diabólica» (1988), pasando por las recientes «¡Nop!» (2022) o «The Monkey» (2025).
Y es que da mucho juego eso de tener una mascota que te pueda matar, que la vida es para los valientes, claro que sí, que se lo digan a Michael Jackson, al que lo más normal que le pasó en los ochenta fue tener, justamente, un mono.
Cómo, no nos engañemos, a todos nos gusta ver de vez en cuando una película cuyo argumento cabe en una servilleta, admitimos que Paramount ha andado lista produciéndole a Johannes Roberts un cruce inesperado: el de una Generación Z preocupada por el encuadre de su Instagram y el de las mascotas hastiadas.
El resultado, una «Primate» entre «Donkey Kong», la psicopatía de Dario Argento y «La Isla de las Tentaciones» que sirve para pasar un rato entretenido, devorar palomitas, pegarse tres buenos sustos y volver a sentir ese escalofrío adolescente en el espinazo.
Recuerden que todo esto nació en una carpa, no todo puede ni debe ser «terror elevado». El cine también es esto.
Y EN PLATAFORMAS: «SOY CHEVY CHASE Y TÚ NO»
Sus tres hijas le adoran. El resto de Hollywood piensa que es gilipollas. Chevy Chase tuvo una fama arrolladora en los 70 y 80 que nunca llegó a gestionar del todo bien. De la generación increíble de los Steve Martin, John Belushi o Eddie Murphy, Chase (sí, es nombre real) fue el más arrogante, polémico y egocéntrico y, al llegar a los 90, sus chistes sobre gays y sida y sus adicciones salvajes terminaron por convertirle en una caricatura, un cómico trasnochado sin puta gracia.
Pero Chase no se movió ni un milímetro de su posición y, a día de hoy, continúa negando la mayor o defendiendo que el no lo recuerda así.
Ahora, el resultado de «I’m Chevy Chase and You’re Not (soy Chevy Chase y tú no)» (Sky TV, Prime Video, HBO Max) es un documental que bascula entre lo irritante y lo fascinante al retratar tanto a un genio como a un perfecto imbécil.
Pero… ¿no sucede un poco lo mismo con todos nosotros?


