El biopic sobre Michael Jackson, el «Rey del Pop», esquiva (casi) todos los asuntos turbios de su vida, como era de prever: a fin de cuentas, la producen sus hermanos y la protagoniza su sobrino
No les voy a vender la moto: El miércoles pasado (día del estreno), vi «Michael» (Antoine Fuqua, 2026) porque, por horario, era la que mejor me encajaba. Primera sorpresa: Más de un centenar de personas en el cine.
Comienza el tema. Tras cuatrocientos anuncios comerciales y cincuenta promos de películas (si, era esa cadena que opera en centros comerciales), Michael Jackson y sus hermanos bailotean en Indiana mientras esquivan las hostias que lanza su padre, un maltratador «de libro» y absolutamente único punto incómodo que abordará una película que pasa por el vitíligo y las operaciones de estética tan de puntillas que casi ni las roza.
Así que ni esperen que aparezcan Macaulay Culkin, Wonderland o la ristra de juicios en los 90. Eso, simplemente, no existió. De hecho, la cinta termina en la parte británica del «Bad World Tour» (1987-1989), en la cima mundial del fenomeno «Jacko».
Y, ¿qué nos queda, entonces? Algunos de los mayores y mas redondos himnos de pop de la historia y un filme que no aburre (lo cual ya es algo) en sus mas de horas horas de información esquemática sobre el proceso de creación de un genio (lo que era M.J. en lo musical) y que nos genera la necesidad de recuperar, nada mas salir del cine, tres discos geniales (por orden cronológico: el discotequero «Off The Wall», el zombie «Thriller» y aquel «Bad» cuyo clip para el single homónimo fue de… ¡Martin Scorsese!)
Por lo demás, un trabajo de hechuras telefílmicas que, nos tememos, será aún menos memorable en plataformas y pequeña pantalla dentro de un par de meses.
Por cierto. Sale Bubbles, el mono del Rey del Pop, que sigue vivo a sus 42 años (los mismos que, se me ocurre, Adam Driver), en una película producida por los hermanos de Michael y protagonizada por Jaafar Jackson, el hijo de uno de ellos (Jermaine) que, de puro parcial, termina blanqueando la controvertida existencia del artista, fallecido en 2009… en no menos controvertidas circunstancias.
No me digan que la vida no tiene un sentido del humor feroz.

