Las películas de agosto: «Dangerous Animals» (en cines), «The Studio» (Apple TV) y «Sigo siendo la misma» (Netflix)
Pues sí, te puede pasar lo que a AC/DC o Guns N’ Roses este verano y que, pese a ser los originales, acabes convertido a una caricatura / banda homenaje.
Sin embargo, siempre he creído que imitar con jeta y con talento tiene su aquel. Eso sí, hazlo bien.
Todo esto lo digo porque, si bien «Dangerous Animals» es café para muy cafeteros, si sabes lo que vas a ver, te puede arreglar el día perfectamente. Ahora que hace medio siglo que Spielberg botó su «Tiburón» (no se pierdan en Disney+ esa maravilla documental que es «Jaws @ 50»), los más veteranos recordarán que a finales de los 70 hubo una fiebre de cine de terror australiano que invadió medio mundo:
baratas, viscosas y salvajes, infinitamente más explícitas que las yanquis, la serie B ‘aussie‘ fue carne de extrarradio y sesión doble dejando perlas como «Los coches que se comieron París» o «Mad Max».
Desde entonces, los australianos no han cejado en el empeño de acojonarnos con cierta periodicidad, hasta este «Animales peligrosos», una gozada sobre un cazador de tiburones (tremendo el Jai Courtney de «Escuadrón suicida») que en sus ratos libres caza también jóvenes surfistas para usarlas como cebo mientras graba todo en vídeo. Muy tranquilizador, sí. Hasta que un día, la red se rompe.
Si es de los que cree que el cine es Dreyer y Tarkovski, pero también Pajares y Esteso, este cruce marinero entre «Saw» y «El silencio de los corderos» le hará retorcerse de placer culpable en la butaca. Palabra.
«THE STUDIO»: LAS TRIPAS DE HOLLYWOOD
Cierto, tarde vamos. Hace como tres meses que Apple TV emite «The Studio», la que para nosotros es la serie del año, directamente imprescindible si te gusta eso que llaman el «séptimo arte».
Una criatura de 10 capítulos cortos (30 minutos) en la que Seth Rogen (también guionista) encarna a un productor clásico encargado de sacar adelante una atrocidad, una especie de película de superhéroes protagonizada por un refresco.
Desternillante, cáustica, afilada y profundamente cinéfila (hay tantas referencias que muchas se escapan), Rogen habla de lo que mejor conoce: un mundo superficial, egocéntrico y fascinante en el que solo la cocaína fluye al mismo nivel que la estupidez. Ya está confirmada la segunda temporada.
«SIGO SIENDO LA MISMA»: VUELVE EL TAMARISMO
Hace 25 años, cuando estalló todo esto del «Tamarismo», intuyo que yo me dedicaba a mis asuntos, que diría Raphael, porque apenas recuerdo nada de este cabaret dramatizado, lleno de caspa, humo, ruido y lentejuelas que fue la llegada de Tamara (perdón, Ámbar, perdón, Yurena), Paco Porras, Arlequín y demás fauna a Telecinco.
Hoy, el documental «Sigo siendo la misma», de duración asumible (80 minutos), produce perplejidad en dos direcciones: el salvajismo de la telebasura presidida por Sardá y sus «Crónicas marcianas» y la aparente normalidad con la que los seres retratados vivían sus peripecias. Ni en tres vidas te escribiría Tarantino una cosa así.
Por cierto, para que la experiencia sea completa, a estas alturas ya sabrás que el imprevisible, a veces hasta para bien, Nacho Vigalondo ha contado lo mismo pero en serie, producida por Los Javis (¿hay algo, lo que sea, en lo que no estén Javier Ambrossi y Javier Calvo?). Una vez visto el primer capítulo, la cosa pinta a cruce flipante entre el universo Ozores y «Lost Highway» de David Lynch. Lo juramos


