Con la banda a punto de actuar en un festival chino, en Pekín, hablamos con su batería, Álex Pérez, a propósito de «Siete», el nuevo álbum del reputado combo de rock instrumental, que viene de una etapa de cambios
El pasado 9 de octubre se lanzaba, de manera autoeditada, «Siete», el séptimo disco de estudio de Toundra, el popular combo madrileño de post-rock. Un álbum que podría sonar a un capítulo más dentro de una historia recurrente, pero que ha llegado tras una etapa de dudas, cambios y dificultades para esta institución del rock intrumental, a punto de cumplir los 20 años de trayectoria.
Con la banda a punto de actuar en un festival chino, en Pekín, hablamos con su batería, Álex Pérez, a una semana de la participación de Toundra en el festival Hiriko Soinuak 2026, con The Baboon Show, Viva Belgrado y Nuevo Catecismo Católico acompañados de los artistas ganadores del concurso de bandas organizado por el Ayuntamiento de Barakaldo. Allí serán los conciertos, el viernes 23 y el sábado 24 de octubre, y serán gratuitos, por cierto.
Tampoco cuesta nada leer nuestra entrevista, así que… ¡toda vuestra!
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El disco se llama «Siete», es el séptimo de Toundra, y Toundra, tras veinte años, siguen facturando rock instrumental. Hasta ahí, todo bastante previsible y continuista, se podría decir. Sin embargo, venís de una época de dudas y cambios.
Sí, después de la crisis que tuvimos hace unos años, cuando Esteban se fue de la banda, estuvimos un tiempo viendo qué hacíamos, si seguíamos como Toundra, si lanzábamos otro proyecto. Yo diría que el disco es continuista con cierta evolución, creo que se entiende a la primera escucha quiénes somos, no hay un cambio drástico, pero sí que se introducen nuevos elementos que dan cierto aire de evolución a lo que hacemos.
Nombras a Esteban, que salió de la banda, entró Jorge, de Adrift, y al final tenéis ahí un guitarrista nuevo que aporta evidentemente su toque, un toque metalero, en este caso. Ya teníais un sonido rotundo, aspecto que estaba garantizado con este fichaje, ¿no?
Sí, sí, a ver, Jorge toca muchos palos, viene de El Páramo, del grupo de stoner, viene de Loma Baja, que no sé cómo describirlos, y sobre todo está muy metido ahora con el tema de los sintetizadores y la electrónica. Entonces, le ha dado eso en cuanto a sonido. Luego, en lo personal, es amigo de toda la vida y, a nivel compositivo, pues ha llenado un hueco muy grande y no esperaba que se adaptase tan rápido y que tuviese ese ímpetu de que se escuchase su voz, de estar muy muy muy presente en la composición del grupo, no ser el último y ponerse en un rincón a ver qué pasa, sino ponerse un poco al frente.
Uno piensa en Toundra, piensa en esas guitarras, piensa que si entra alguien de Adrift, pues piensa en más guitarras, pero ese toque electrónico, sintetizado, está también presente en el disco. No sé qué culpa ha tenido Jorge, pero hay sintes, ¿no? Hay unas atmósferas de ruido, de distorsión, que no son simplemente guitarras.
Ha tenido mucha culpa también Alberto, el bajista, que lleva muchos años haciendo fuerza para introducir ese tipo de elementos en Toundra, que han caído con cuentagotas. Igual desde «Cuatro» se han ido metiendo cosillas electrónicas a algún tema, pero ahora ha encontrado un socio ideal para esto, porque de repente son dos con las mismas inquietudes y al final, pues mira, ha funcionado muy bien.
Pues fíjate qué de cosas, ¡cómo para decir, simplemente, que lo nuevo de Toundra es «continuista»!
Así es. Matizando lo de continuista, porque sí, es continuista en el sentido de que no hemos cambiado de sonido, pero es verdad que hemos vuelto un poco al principio, en cuanto a composiciones, en cuanto a las estructuras sobre todo, hemos dejado un poco de lado lo que veníamos haciendo en los últimos discos, que era dar muchas vueltas por distintas partes y hacer temas tirando casi al progresivo, con 800.000 partes, que está bien, que no lo digo como algo peyorativo, al final es nuestra música. Cuando entró Jorge, para hacer directos que teníamos ya cerrados, sin nada nuevo compuesto, tuvo que aprenderse un montón de temas, toda la historia de la Toundra, y ahí él nos dio una visión un poco desde fuera, de decir, ‘mira, esta es vuestra evolución, antes hacíais esto y poco a poco os fuisteis complicando la vida, haciendo estructuras mucho más intrincadas, mucho más complejas’. Era verdad, así que decidimos entre todos que a lo mejor el siguiente paso, aparte de la introducción de electrónica analógica y electrónica electrónica, era volver a esa esencia de temas más directos, de dar menos vueltas sobre los temas, haciendo menos partes y haciéndolo todo un poco más sencillo, entre comillas.

Toundra
La carta de presentación ha sido el single «Rapier», que son siete minutazos, pero el disco no es así, de canciones tan extensas. Quizá los desarrollos son más cortos que en otros discos, habéis ido un poquito más al grano, no son tan progresivos como decías, eso es otro cambio.
Nos cuesta mucho hacer temas cortos, es algo que no nos cabe la cabeza, nos gustan los desarrollos largos, pero en este disco, en vez de ir creando zonas y hacer temas de pizarra, lo que hemos hecho ha sido partir de una base muy sencilla, empezar a componer a partir de ahí. Si te das cuenta, en muchos temas de este disco, el riff con el que empezamos, el motivo principal del tema o el motivo inicial del tema, en muchos temas es con el que acabamos, dándole una vuelta de tuerca, cambiándole la rítmica. No nos hemos roto la cabeza a hacer parte, parte, parte, para, venga, corta y pega aquí, sino que hemos desarrollado un tema con muy poquitos cambios. Pero al final la duración es la que es, hacemos temas que son ladrillos.
La portada es una especie de estatua clásica hecha añicos, pero que cuenta con brotes verdes, un poco metáfora de todo esto que estamos hablando: sois el grupo de siempre, pero que ha estado hecho mierda, roto, y que resurge.
Sí, sí, la idea era una representación de lo que es la destrucción y cómo a partir de la destrucción más absoluta siempre puede surgir algo, algo nuevo. Hasta en las crisis más profundas y en las destrucciones más masivas, todavía hay algo, hay algún brote, un brote verde, como dices tú, del que se puede renacer.
En eso de volver al origen, llama la atención que reaparece vuestro primer guitarrista, ¿no? Víctor, que está en «Wispar».
Ya, ya, totalmente casual, pero sí. Creo que fue el mismo Víctor el que, hablando con Alberto, porque, bueno, mantenemos el contacto, aunque él vive en Barcelona, Alberto vive en Bilbao y los demás en Madrid, le propuso si queríamos que hiciese alguna colaboración en el disco nuevo y, claro, dijimos todos que Víctor ha sido un miembro importantísimo de la banda y ha sido muy bonito, la verdad, poder tenerle en el disco.
Quien también está en el disco es Santi García, de los Estudios Ultramarinos Costa Brava, que es todo un clásico de la escena y un habitual. Esto demuestra también que no habéis querido alterar esa esencia, que estaba claro el enfoque que se quería dar desde el principio. A nivel de producción, estaba claro que ibais sobre seguro.
Sí, sí. Con Santi llevamos trabajando creo que desde 2015. A partir de «Vortex» ya todo se hizo con él y, sí, como dices, es parte del sonido de Toundra, parte fundamental, al margen de que con él se trabaja muy bien, somos amigos y cada vez que vamos a San Feliu, pues bueno, estamos como en casa. Así que no podía ser de otra manera.
Resumiendo: hay cosas de toda la vida, cosas que significan una vuelta al principio y cosas completamente nuevas como eso de autoeditarse, ¿no?
Sí, bueno, surgió por algo meramente circunstancial, no es algo que hayamos buscado, decir ‘vamos a romper con todo y ahora también vamos a autoeditarlo’. Terminamos contrato con Century Media, bueno, con la filial, que ahora mismo no recuerdo bien el nombre porque han cambiado de nombre 800.000 veces. Tuvimos reuniones, ofertas y, viendo cómo estaba el tema, dijimos, mira, estamos en un punto en el que yo creo que tenemos una base de seguidores lo suficientemente grande como para intentar hacerlo por nuestra cuenta y eliminar intermediarios. Entonces decidimos que lo haríamos nosotros. Implica más trabajo, obviamente, pero también implica que tienes el control absoluto de dónde están tus discos, del dinero que generan y al final es todo para ti, obviamente. O sea, que responde más a un tema circunstancial, es un tema de ser prácticos. En lo artístico, en lo creativo, nunca hemos tenido ningún problema de ese tipo, con ninguno de los sellos en los que hemos estado hemos tenido total libertad para hacer cualquier cosa.
Vuestro sello se llama Grabaciones Strelka. ¿La idea es sacar vuestra música, o cabe la posibilidad de editar a otra gente?
Bueno, nunca digas nunca, pero no es la idea ni lo contemplamos como algo a futuro, pero nunca se sabe, aunque para eso hay que tener una estructura y también tiempo y ganas. Lo de las ganas no te digo ni que sí ni que no, pero lo del tiempo, lo tenemos complicado, la verdad.
¿De dónde salen los ingresos de una banda como Toundra? Me hablabas de esa legión de fans que al final tenéis ahí, gente que os sigue muy fielmente. Se dice en los últimos tiempos que no se venden discos, que sale todo el directo. Yo no sé si Toundra encomienda todo al directo, si los discos son algo residual, o si importan los discos, sobre todo ahora que los vendéis sin intermediarios.
No diría que son residuales, es un empujón económico importante, la venta de discos y la venta de merchandising en general. Cuando sales a tocar por ahí, ves más gente que compra camisetas que discos. También puede ser, no lo sé, habría que hacer un estudio al respecto, que la gente va a un concierto y luego no quiere estar cargando con el vinilo por ahí, si se va a quedar tomando algo. Así que el vinilo lo encargan por internet. Pero la parte más grande de discos que vendemos la vendemos nosotros en directo y por la web. O sea, los discos que vendíamos en tienda y fuera de lo que es nuestro entorno, era una parte muy pequeña de lo que vendíamos en total. Es una de las razones por las que hemos decidido lanzarnos a autoeditar, porque al final, si los discos los estamos vendiendo nosotros, joder. Cada vez que tengamos que reponer, que no nos cueste dinero.
Oye, hay que decir que vuestro antiguo compañero, Esteban Girón, trabaja en la industria. No sé cuál es la relación de Toundra con la industria, ahora que habéis decidido un poco ir al margen y hacéroslo por vuestra cuenta.
Es que, claro, el término de industria se usa mucho, pero yo realmente no sé muy bien dónde empieza y dónde acaba la industria, cuándo estás dentro y cuándo estás fuera de la industria. Nosotros seguimos funcionando igual, la relación que tenemos con todo nuestro entorno es la misma que la que teníamos antes, exceptuando que ahora no tendremos tanto el sello o no tenemos esa pata a la hora de vender discos. El sello ya somos nosotros, pero en todo lo demás es que funcionamos exactamente igual. Tenemos a Montse en prensa, tenemos a Nacho en contratación, seguimos igual.

Toundra
Hablemos de los directos, que entiendo que son también una parte muy importante de cualquier proyecto musical actual, pero sobre todo de Toundra, una banda que no dejemos de recordar que es internacional a nivel de giras. Habéis tocado en todos sitios ya, y no sé qué planes tenéis con este disco, cómo va a ser esa gira.
Pues mira, ahora mismo tengo a toda la banda en China.
¿¡Qué me dices!?
Sí, sí, tenemos conciertos allí. Yo me he quedado en España, así que hemos mandado a Jaime de sustituto. Jaime es nuestro tour manager, pero también es batería, y ha ido a sustituirme porque yo tengo una niña pequeña y no me podía ir tanto. Tocan el domingo en Pekín, un festival enorme, y luego no sé si el miércoles o jueves dan otro concierto y ya vuelven para España que tenemos el fin de semana que viene Barakaldo y Berriz.
Oye, pero ¿cómo sale un festival en China? ¿Esto cómo se consigue?
No tengo ni idea, no tengo ni idea, ja, ja. Un buen día te encuentras con un correo que dice que te quieren en un festival en China, y dices ‘pues venga, pues para allá que vamos’. No sé cómo, a ver, me imagino hoy en día con redes, tu música es accesible a cualquier persona en cualquier parte del mundo. Incluso aunque no tengas base de seguidores, por casualidad puede llegar a escucharte un promotor de un festival en China, y decir ‘oye, te quiero en mi festival’, y te sale. También hacemos venta de discos y envíos a prácticamente todo el mundo.
¿Y el resto de gira?
La encaramos como hasta ahora, pero con más calma. Hasta ahora siempre íbamos muy a tope, giras por España todos los fines de semana, giras por Europa con cada disco, una o dos largas, algunas de un mes, y ahora pues mira, Alberto el bajista tiene dos hijos, yo tengo una hija, ya tenemos una vida que nos pide un poco más de tranquilidad. Entonces, vamos a girar, estamos girando, vamos a hacer conciertos donde nos pidan, pero con más pausa. No tenemos necesidad de correr y en principio no vamos a hacer gira europea. Si sale algo en Europa va a ser muy esporádico, algo de un día de ir y volver prácticamente. A ver si salen festivales para el año que viene. Como te digo, igual que siempre… pero tomándolo con algo más de calma.
Hablando de internet y de llegar lejos, tras «Rapier», el tema que más está gustando al público es «30960», que es la canción más cañera del disco. A vuestro público se ve que le gusta cuando metéis tralla. Tenéis unos pasajes ensoñadores que siempre son de calma tensa, hay canciones tranquilas pero que no son para relajarse. Las canciones tranquilas de Toundra son como dormir con el cuchillo bajo la almohada. Siempre puede pasar algo y tranquilo, tranquilo, no estás nunca. ¿Qué vertiente predomina en los conciertos?
La verdad es que como el disco salió hace una semana apenas hemos tenido ocasión de tocarlo, pero no lo vamos a tocar entero en los conciertos, porque dan para lo que dan. Apenas hemos tocado temas nuevos en directo, solo los adelantos que han ido saliendo. La cosa empieza ahora, vamos a estrenar el repertorio nuevo en Euskadi. La idea es siempre tener un equilibrio e iremos rotando temas a lo largo de la gira.

Festival de Hiriko Soinuak 2026
Cuando un grupo tiene canciones tan largas y lleva siete discos y añade nuevos temas y quiere presentarlos… ¿Cómo es elegir el repertorio?
Pues un dolor de cabeza. Para festivales, que tienes una hora y no te pasan ni un minuto, porque te cortan, tenemos que llevar todo muy medido. En ese sentido ya llevamos todo el proyecto hecho con una claquetica y tal, entonces sabemos exactamente lo que va a durar, pero bueno, hay que tenerlo en cuenta. Yo, personalmente, si me preguntas así, sin matices, prefiero sala 100%. Ahora, hay festivales en los que he dado conciertos que no se me van a olvidar en la vida. Yo me acuerdo en el Download, cuando tocamos en el escenario grande, el día de Tool, la de gente que había allí, eso no lo voy a ver en una sala jamás.
Hablando de festivales, el viernes 23 estaréis en Barakaldo, en Hiriko Soinuak, que es un festival gratuito, viernes y sábado, vosotros el viernes con Viva Belgrado y las bandas ganadoras del concurso. El sábado estarán The Baboon Show y Nuevo Catecismo Católico. ¿Qué te parece el concepto?
Toda iniciativa para descubrir nuevo talento y dar a conocer a bandas desconocidas, bienvenido sea. Aunque he decir, dirigiéndome a las bandas que están empezando, que no todo en la vida es ganar un concurso y estar con bandas grandes tocando, que al final lo importante es hacer lo que te gusta, sea para 10 o para 100 o para 1.000. El objetivo no tiene que ser llegar a un gran público, sino hacer lo que te gusta, lo que te llena y lo que te haga sentir orgulloso y satisfecho. Dicho esto, me parece una iniciativa de puta madre, hablando mal y pronto.


