Acostumbrados a cerrar grandes festivales, a remezclar con éxito a otros artistas y a publicar (en su propio sello, Vanana Records) hits propios, ELLA y MØNØ sorprenden ahora volviendo a los inicios, al club: actuarán el 7 de noviembre en la fiesta 4º aniversario de Bitxeando, el tardeo indie de Bilbao, así que hemos aprovechado para hablar con ellos ELLA
Hace algo más de 15 años, allá por 2010, ELYELLA era un dúo que, simplemente, pinchaba música indie. Música eminentemente anglosajona, de guitarras, mezclada con electrónica bailable. Empezaron a hacer canciones propias, en inglés, a remezclar a otros artistas de la escena alternativa… y aquel pinchadiscos misterioso con cabeza de gorila y su compañera de aventuras, no tan escondida tras un grueso maquillaje ocular, se abrieron hueco en la escena, haciéndose un nombre a base de hits propios, no menos exitosos remixes para otros, colaboraciones de lo más sonadas y shows multitudinarios con bien de euforia festivalera.
Por el camino: Vanana Records (el sello discográfico y editorial que fundaron en 2017, con artistas como Amatria, Ginebras, Anabel Lee, Karavana, Niños Bravos, trashi…), la oficina de representación de artistas Goldenbeat Music Agency, dos discos de estudio (con colaboraciones de gente como Dorian, Lori Meyers, Love Of Lesbian, Iván Ferreiro, Siloé…) y los ya mentados singles masivos (con La La Love You o Viva Suecia) o las remezclas para diversos artistas (Izal, Varry Brava, I’m From Barcelona, Zahara…).
Así, más que acostumbrados ya a audiencias gigantes, ELLA y MØNØ nos sorprenden ahora volviendo a los inicios, al club, a la pista de baile para apenas un par de cientos de personas. El próximo sábado 7 de noviembre, ELYELLA actuarán en Bitxeando, en la fiesta cuarto aniversario del tardeo indie y pop de la sala Crystal de Bilbao.
Para conocer más detalles sobre una cita tan atípica y especial, así como sobre todo lo circundante a una pareja con un currículo tan impresionante y tantos frentes abiertos, le hemos dado un toque a María Eguizabal, ese 50% cuya identidad no se mantiene en el anonimato. Porque, encima, MØNØ tampoco habla…
A ver, empecemos por preguntar quiénes sois en el día a día. ¿Cómo os definiríais? ¿Qué se puede contar?
Somos gente normal. Solo que, como Clark y Superman, estamos infiltrados en la sociedad y luego nos transformamos. Pero trabajando a tope con Vanana Records, con muchos artistas, bastante absorbidos por todo el día a día.
No me extraña. Eres DJ, música, productora, remezcladora, empresaria discográfica, representante de artistas…
Ya no sé qué soy, pero muchas cosas. Compartimentar tanto a veces es un poco locura, pero se puede porque es verdad que cada cosa, en mi caso, me da algo diferente y eso me gusta, no me imagino siendo solo una cosa.
Habéis creado un pequeño emporio indie…
Ay, ojalá, pero bueno, hemos intentado que por lo menos desde el lugar en el que nació, que es ayudar desde lo que nosotros habíamos aprendido en el camino, un poco solos, porque siempre hemos sido muy do-it-yourself. Como en Elyella, también tengo socios en Vanana, que creé junto a Amatria y Pau Paredes, que es nuestro productor, nuestro tercer Elyella, como siempre decimos, productor también de muchos artistas de Vanana. Hubo un momento en el que sentimos que lo que nosotros habíamos aprendido, a veces a base de prueba-error, pues que podíamos compartirlo y ayudar a otros proyectos. Hacerlo y hacerlo desde un lugar que nosotros también lo vivimos. Eso era lo mejor que podíamos compartir.
Entiendo que este camino se ha ido dando paso a paso y que no estaba previsto que fuera así. Supongo que no os imaginabais llegados a este punto, en el año 2026, cuando allá por 2010 erais una pareja que pinchaba y ya está.
Sí, sí, total. Además, nace desde el lugar de queremos hacer algo juntos, nos gusta mucho la música, aprendimos a pinchar… Bueno, él ya sabía, me enseñó a mí, pero que nace al principio de que nos compartíamos música, simplemente, y nos recomendábamos mucha música. De ahí pasamos a decir ‘vamos a hacer un proyecto juntos, vamos a pinchar’ y es verdad que, conforme los pasos se han ido dando, para nosotros, han resultado de forma natural. También es así porque creo que la exigencia que le ponemos a todo lo que hacemos es muy alta. Entonces siempre hemos querido avanzar, no queríamos estancarnos y decir, ‘bueno, hemos llegado a esto, ¿y qué hacemos? Nos quedamos aquí’. Pues no. Así que pasos naturales, pero, sí, 16 años ya, es verdad que no nos lo imaginábamos ni de coña.

ELYELLA en directo
En 16 años ha cambiado vuestra vida, evidentemente, de la mano de la escena musical del pop, del indie, de los festivales. Pero es que esa escena también ha ido cambiando, evolucionando… ¿Sentís que habéis tenido un inequívoco protagonismo en ello?
¿Tú crees? Sí, no sé. Supongo que eso nos lo tendrán que decir los demás, no sé si nosotros hemos sido culpables, supongo que todos, ¿no? Todos los que formamos esa escena, al final, porque uno solo no lo cambia, pero sí que es verdad que ha habido una evolución, que ha habido una tendencia desde cuando empezábamos, cuando el artista que interesaba era el que venía de fuera, y ahora interesa lo que se hace aquí dentro, ¿no? Eso creo que es lo más interesante que ha pasado. Y, en el caso de el DJ, es verdad que no había hueco para un proyecto como el nuestro. Eso creo que sí que nos lo hemos currado y a base de curro, curro, curro, hemos conseguido un lugar en el que se nos ha prestado cierta atención y, de repente, puedes hacer tu propia gira. Eso creo que era muy difícil.
Dices que se valoraba más lo de fuera. La verdad es que la escena miraba mucho a lo anglosajón. Ya no ocurre así. Antes se pinchaba casi todo guiri, o casi todo en inglés. Ha habido una deriva hacia la música española y en castellano.
Sí, lo que te decía, ese cambio nosotros también lo hemos visto. A veces echamos la mirada para atrás y, efectivamente, el 90% de nuestro repertorio era guiri, mientras que ahora puede ser casi al revés, también porque nuestras propias canciones han ido cambiando. Empezamos haciendo canciones en inglés, o un poco híbrido, algunas eran en castellano, pero la mayoría en inglés, y de forma natural se ha quedado todo en castellano. También por nuestra forma de hacer canciones, con colaboradores de aquí, a los que invitábamos a cantar en inglés al principio… Pero era raro, ¿no? Para esos artistas lo natural era cantar en castellano, también por la tendencia, porque ahora se escucha mucho lo que se hace aquí y creo que hay muy buen nivel, así que podemos estar muy orgullosos de todo lo que se hace dentro. Ha habido un cambio claro… y sí que hemos colaborado en ese proceso.
Para vuestro último disco, del año pasado, llamasteis a Love of Lesbian, Lori Meyers, Iván Ferreiro, La La Love You, Siloé, Besmaya… tenéis buena agenda de contactos.
A ver, no a todos los conocíamos, pero nosotros nos lanzamos, que a veces creo que entre los artistas nos cortamos un poco a la hora de invitar, y creo que tenemos que perder el miedo a que nos digan que no, y que no pase nada, ¿no? Nosotros nos lo quitamos y aunque a algunos, evidentemente, ya los conocíamos bien y nos apetecía hacer algo juntos, a otros no los conocíamos a nivel personal, como fue el caso de Iván. Le escribimos directamente por Insta, empezamos a hablar, le pasamos la canción, le encantó y fue superbonito. La colaboración con él nos apetecía y por qué vamos a dejar de preguntarle, ¿no? Y de enseñarle lo que hacemos.
Para vuestras canciones contáis con bandas, con músicos externos, y luego esas propias bandas, u otras, cuentan con vosotros para sus remixes. Hay remezclas más famosas que la original y temas vuestros que el público y los propios grupos consideran suyos y han incorporado a su repertorio. No sé, Viva Suecia y «Todo lo que importa», por ejemplo. O «Que nada nos pare», con La La Love You, un gran éxito.
Sí, sí, no dejamos de alucinar porque es verdad que al final el proyecto nace desde un lugar, el indie al final, donde no estaba muy reconocido nuestro tipo de proyecto. Evidentemente, el DJ está muy valorado y muy reconocido en la escena techno y tal, pero en la nuestra, no. Así que al principio tienes la cosa de ‘bueno, no te considerarán’, pero luego eso pasa y suceden cosas tan bonitas como esa, que a La La Love You les invitemos a cantar, que les guste tanto el tema y que lo quieran incorporar a su repertorio. Es increíble que al final terminen abrazando nuestra canción y la quieran también tocar y defender.
Hablando de bandas, tenéis en vuestro sello a Ginebras, a Karavana, a Anabel Lee, a trashi o a Amatria, claro. ¿Por qué vuestros artistas son vuestros artistas?
¡Qué buena pregunta! Bueno, pues porque tienen ese algo que buscamos, que creo que es: uno, que nos encanta lo que hacen a nivel musical; y dos, que tienen esa personalidad que nosotros definimos ‘Vanana’, ¿no? Por hacerlo muy simplificado, significa que, con tu música, trates de hacer felices a otros. Creo que eso está un poco en casi todo, bueno, en todos los que forman parte del sello.
Pero en vuestro catálogo no solo hay grupos, también hay DJs. Está, por ejemplo, la amiga Innmir. Con ella tenéis, por ejemplo, ese remix tan exitoso de «El fin del mundo», de la La La Love You también. Entre Elyella e Innmir superáis el millón de oyentes mensuales en Spotify.
Dicho así, ostras, es una locura. Innmir es la niña de nuestros ojos. Eso es así. Además, con ella es con quien nace la agencia, Goldenbeat, justamente desde nuestra experiencia. Con quién mejor que con alguien que sigue un poco nuestro camino y a la que podemos ayudar un montón. Aparte, se convierte en amiga personal a la que queremos un montón y terminamos haciendo remixes juntas. Y de repente, pues eso, pasan estas locuras, que los remixes pues terminan siendo superescuchados y nos plantamos ahí con mucha gente que se los pone.
Pues sí. En los 90, en los 2000, los grupos indies españoles soñaban con ser remezclados, no sé, por Fatboy Slim. Pero ahora estáis vosotros ahí, que en España tenéis más escuchas que Fatboy Slim, todo sea dicho.
Para nosotros esto es alucinante, no queremos dejar de sorprendernos, ¿sabes? Porque es muy difícil. Trabajamos con otros artistas y sabemos lo difícil que es que te escuchen y llegar a la gente. Entonces, tener la cantidad de oyentes que escucha nuestras canciones, cuando empezamos, eso, haciendo remixes para otros, pues no deja de sorprendernos y queremos que siga siendo así.
Oye, ¿y qué le pedís a un DJ para ser uno de vuestros DJs?
Pues tener mucho gusto musical y… no lo sé, no lo sé. Es verdad que no hemos desarrollado mucho esa parte, nos quedamos en Innmir y Wisemen Project, que ahora están parados, pero yo creo que tener mucho gusto musical, saber conectar muy bien con el público y querer currar, ¿no? Y tomárselo en serio, o sea, reconocer el trabajo del DJ también como algo serio.
Quería preguntarte por esa parte de la conexión con el público, que creo que es algo que tenéis vosotros, y que tiene también Innmir, y que entiendo que es algo que valoráis. Ese sentido del espectáculo, del DJ que pone canciones y las siente, que contagia al público y que hace que las cante. Porque es música no solo para bailar, es música para cantar, que esto diferencia también lo que hacéis vosotros de lo que hace un DJ de techno, por ejemplo. Aquí la gente canta, no es solo ritmo, hacen falta estribillos.
Sí, a ver, nosotros eso es verdad que lo hemos trabajado siempre y también nos parece muy importante, porque nosotros eso, cuando empezamos un poco a pensar qué queríamos hacer, cómo queríamos ser, qué es lo que queríamos hacer, pues lo que veíamos al principio es que el público estaba de espaldas al DJ, que está bien también, pero es verdad que en la escena en la que nos encontramos, nosotros queríamos sumar. Para que miren hacia lo que estás haciendo, tienes que proponer algo y tienen que conectar contigo, si no, no pasa nada, pueden estar de espaldas. Entonces, sí que eso lo hemos intentado trabajar siempre y pensar muy bien qué es lo que estamos haciendo encima del escenario, para que sea interesante mirar y cambiar la mirada y que pase algo diferente a lo que puedan ver en otro sitio.

ELLA y MØNØ
Esa conexión con el público, ¿se consigue mejor en una discoteca de madrugada, en un garito por la tarde o en un festival de verano? ¿Qué preferís?
A ver, nosotros nos hemos hecho mayores, ya no vamos de madrugada en clubs, porque ya desde la pandemia hacemos nuestra gira, que es en horario de conciertos, y en festivales estamos adelantando las horas. Seguimos tarde, porque evidentemente es nuestro horario natural, la noche, pero creo que la tarde tiene cosas muy diferentes y, de hecho, cuando nos llamó Daniless para hacer Bitxeando, pensamos que tenía esa parte que a veces queremos recuperar, que es meternos en un club pequeño y volver a tener a la gente muy muy cerquita, porque lo que se suele generar ahí evidentemente es muy diferente. Es muy bestia cuando estás encima de un festival y ves a un montón de gente que también conecta contigo de forma masiva, pero luego lo que te da también estar en un club con el público a un metro, esa parte nos encanta poder recuperarla de vez en cuando. Volver a estar al lado de la gente.
Ya que vais a estar en un club, como dices, pequeñito, de 250 personas, ¿cuál ha sido vuestro show más masivo hasta el momento?
Creo que el más grande, lo más reciente que tengo, fue el año pasado, que cerramos el escenario principal del FIB, que además para nosotros es un festival muy de referencia, porque hemos crecido los dos ahí, y evidentemente tiene algo especial a nivel historia para nosotros. Pudimos cerrar el escenario principal con muchísima gente que se quedó y yo creo que eso fue lo más loco. Primero, por la responsabilidad del lugar que es para nosotros, pero también por la cantidad de gente que se quedó. Pero recordamos también los inicios en el Arenal Sound, que ahí pinchábamos a las 6 de la mañana en la playa y era una locura de gente. Son recuerdos muy locos.
Háblame del auge del tardeo, como ves todo este fenómeno. ¿Fue la pandemia, que cambió nuestros hábitos? ¿O son cosas de la edad, con un perfil de público que ya no sale tanto de madrugada?
La pandemia creo que sí que nos ha cambiado hábitos, y lo vemos en los festivales. Ahora la gente llega mucho más pronto, se va antes, no se queda tan tarde, y por eso muchos festivales ya no cierran tan tarde. Están quitando los últimos slots y adelantan un poco todo. Eso la pandemia lo cambió 100%, y creo que es verdad que en el público nos hacemos mayores, pero también nos gusta mucho salir. Eso no ha cambiado. Con lo cual, los tardeos creo que son una conversión natural, con lo que nos gusta, que es seguir compartiendo, escuchar música, bailar… y el horario lo hace más factible.

ELYELLA en La Riviera (Madrid)
¿Cómo vais a adaptar vuestro espectáculo a ese formato más cercano, más petit comité?
Cambia un poco que es verdad que iremos más desnudos, no podemos llevar todo nuestro montaje, pero ahí se buscan otras cosas. Es verdad que la sala, Crystal, donde pude ver un concierto durante BIME, así que ya la conozco, creo que da posibilidades, que no será desnudos del todo, pero ahí lo que queremos trabajar es mucho centrarnos en la selección musical, evidentemente, y la conexión con la gente muy cerquita. Tenemos muchas ganas porque creo que ahí se crea una magia muy especial. Esto lo hemos hecho un par de veces también en el primer club en el que empezamos pinchando, en Alicante, en Confetti, y es verdad que son sesiones muy especiales.
Pues que se preparen en Bilbao.
Tenemos muchas ganas porque, además, a Bilbao no vamos desde antes de pandemia, creo, así que imagínate.
Para acabar: ¿A quién os gustaría remezclar? ¿Y a quién os gustaría fichar para vuestro siguiente disco?
Nosotros ahora estamos con el bucle de Charli XCX, me encantaría hacer algo. Algo internacional sería increíble, por soñar, ¿no? Es la nueva obsesión que tenemos. Y luego, en nuestro disco, pues como se quedó gente fuera porque estaban sacando sus discos en ese momento y no le encajaba, nos encantaría poder recuperarla. Gente como Zahara, que además es amiga, a la que ya tuvimos en el primer disco, pero la tuvimos cantando en inglés, ja, ja. Nos encantaría que volviera cantando algo en castellano. O una Rigoberta Bandini, no sé, Barry B nos encantaría mucho. ¡Es que hay tantos que están haciendo cosas tan interesantes!


