Antes de su doble concierto en Tracking Bilbao 2026, hablamos con la cantante, actriz, escritora, directora y activista LGBT madrileña y con la pionera del rap euskaldun acerca de la industria y el papel de mujeres y hombres en ella, de Eurovisión e Israel, de censura y violencia policial, de individualismo y desinformación, de la acampada de la Puerta del Sol y de lo ocurrido en Ceuta, de lo normativo y lo no normativo… ¡Muy interesante!
Existían dos versiones de esta entrevista: la corta (abreviada, resumida, con una estructura SEO y unas palabras perfectas para un buen funcionamiento en Internet) y la larga (con apenas recortes más allá de poder ofrecer un texto pulido, pero íntegra con todo lo vertido por las protagonistas)… y se ha preferido publicar la segunda opción (a pesar de que mucha gente y Google puedan verlo como un ladrillo).
¡Pero es que merece mucho la pena!
Así que, optando en este caso por no dar la chapa de más en la introducción, simplemente, recordaros que Rocío Saiz (la cantante, actriz, escritora, directora y activista LGBT madrileña) y La Basu (Elena Caballero, toda una rapera de referencia, tanto a nivel estatal como, en concreto, en la escena vasca y euskaldun) ofrecerán sendos conciertos este jueves, 1 de octubre, en Bilbao (Sala BBK, 20:00 horas), en el marco de la 14ª. edición de las Jornadas sobre Cultura e Internet Tracking Bilbao.
¡Y dentro entrevista!
No os conocíais de antes, ¿no? ¿Qué sabéis la una de la otra?
La Basu: Pues la verdad que yo no la conocía, o sea, de nombre sí, pero nunca le había puesto cara. Empecé a a cotillear por ahí y, ostras, me he encontrado ahí una mujer que tiene muchas cosas que ver conmigo y que me apetece mogollón, pero mogollón, verla en acción. He estado leyendo cosas y me parece superinteresante, para mí es un verdadero placer recibirla en vivo y poder compartir con ella el jueves todo lo que va a pasar.
Rocío Saiz: A ver, a mí me da muchísima vergüenza porque esta persona es como una puta diosa. Cuando me pasa Borja Crespo los vídeos, me digo, joder, yo no sé hacer esto. Yo hago estrofa, estribillo, estrofa, estribillo y para y contar. La Basu tiene una fuerza que flipas, yo a las raperas no os puedo respetar más porque me parece dificilísimo el rap, como protesta, como composición musical, me parece superdifícil y ya le dije a mis amigas, «voy con la Basu, con la Basu tías», y yo en plan «me da miedo, porque es que voy a hacer el ridículo».
La Basu: Creo que es mutuo. Ella controla cosas que yo no, entonces eso es muy guay, ¿no? Poder estar cada una con su cosa y, al final, aprender. Estar con otra persona que no hace lo mismo que tú, es superinteresante, ¿no? Porque creo que vamos enfocadas bastante en el mismo camino, cada una con su rollo, sus posibilidades y sus discursos.
Tenéis puntos inequívocos en común, a pesar de utilizar lenguajes distintos, una desde el pop, otra desde el rap, varía el cómo, pero no tanto tanto el qué. El pop también puede ser político; el rap, por supuesto. Ahora incluso dicen que hay rap de derechas…
La Basu: Otro mundo, ¿eh? Otro mundo que no me representa para nada, tengo que decirlo.
Rocío Saiz: Yo creo que un rap de derechas no es un rap, será un montón de melodías juntas, pero mira, la cultura, la música, en mi opinión, existen por y para hacer el bien, si no, no es cultura. Si tú haces una canción con un discurso de odio, perdona, pero no te voy a meter en el mundo de lo cultural, de lo musical, ni nada. La cultura define un pueblo, independientemente de que hagas pop, rap, seas artista performativo o de artes vivas, solo por y para mejorar a los demás. Si haces algo para hacerle daño a alguien, lo siento, pero no es cultura, véase la tauromaquia.

Elena Caballero, La Basu
Yo aquí veo una posible colaboración, eh, a ver el jueves qué tal empastáis. Rocío, tú tienes colabos con Chica Sobresalto, con Nebulossa, con Futurachicapop, con Susi Caramelo. La Basu, por su parte, con Fermin Muguruza, con Lengualerta, Arianna Puello, Aneguria… No parecéis muy individualistas, tampoco en lo musical.
La Basu: A mí, personalmente, me gusta muchísimo trabajar con gente que vaya acorde a mi discurso. Odio las etiquetas, o sea, yo soy una mujer haciendo rap en Euskal Herria, fácil no iba a ser, eso ya lo sabíamos todas, tengo todos los frentes abiertos. Entonces, cuando encuentras a alguien que va con tu discurso, con tu música y con todo esto, qué más bonito que juntarse con la gente y hacer fuerza. Al final, yo he estado muchos años en Euskal Herria estando sola, vamos a decir, así que cuando encuentras a alguien que va en tu sintonía… Es cosa de sentimiento, yo hago música porque necesito hacerla, necesito librar mi cabeza y que mi discurso llegue a algún sitio. Sinceramente, cuando hace 30 años empecé a hacer música, pensaba que era la única loca.
Eres pionera.
La Basu: He encontrado gente que me ha hecho creer que igual no estaba tan loca, así que aliarse con la gente que va un poco con tu discurso, pues para mí es la forma más bonita de poder hacer arte y hacer música, por lo que siempre dispuesta a hacer cosas con gente que vaya conmigo. Siempre.
Rocío Saiz: A mí me encanta un after, un colectivo, una rave y una fiesta, aunque sea sin música, o sea, yo creo que la pista de baile es política, independientemente de quién esté en el escenario, y creo que nosotras nos hemos subido a un escenario por una cosa totalmente adictiva. Es imposible de dejar, es como que intentas dejar la música y es una cosa que no se puede. Las colaboraciones, pues fíjate, con Chica Sobresalto, por ejemplo, que venía de Operación Triunfo y yo pensaba, «¿qué coño hago yo haciendo una canción con una persona de Operación Triunfo?» Pero la tía es una puta megamacarra y se cargó Operación Triunfo desde dentro.
Entonces, claro, yo creo que necesitamos esa sinergia porque te puedes sentir muy solo con la música. Al final, nosotras vivimos también de que al de enfrente le guste lo que hacemos, aunque hay dos tipos de artistas: el que le gusta lo que hace para sí mismo y el que le gusta lo que hace para los demás. Pero cuando tú te subes a un escenario y ves que al de enfrente le está gustando lo que haces, es mejor que un orgasmo. Yo empecé en casa okupada haciendo canciones de Camela y OBK. Al final, era un montón de peña que lo que quería era desnudarse, tirarse por el suelo y ponerse hasta el culo, porque eso también es totalmente respetable. El mundo que vivimos es una puta mierda y nosotras intentamos que sea un poco menos gris.

Rocío Saiz
Un mundo cada vez más individualista, seguramente, por eso quería también hablar de esto, del sentido de colectividad, de comunidad. No sé si al mundo igual le está faltando cada vez más empatía. En este sentido, Rocío, has estado estos días en la acampada de la puerta del Sol, protestando por el tema de la vivienda.
Rocío Saiz: También estuve en el 15M. Estuve en el 15M todos los días, lo que pasa que me pilló en el bachillerato. Y, fíjate, en una protesta la música es esencial. En Sol hay canciones populares, hay batucadas, hay peña cantando… La música mueve el mundo. Y en esta acampada, donde hay un problema tan importante y es colectivo, ves que está todo el mundo bailando. Eso es una puta maravilla, porque hay una cosa que nos quieren quitar, sobre todo a la peña que intentamos ser más disruptivas, que es la capacidad de divertirnos. Porque para anular al ser humano le quitas el baile, le quitas la diversión, le quitas el hedonismo, ¿no? Ahora mismo, lo más políticamente incorrecto es ser feliz y bailar. Eso es lo que más les molesta al fascismo.
La Basu: En Bilbao también también se han puesto algunas tiendas de campaña en el Arriaga.
Rocío Saiz: Pues tenemos que ir a visitarles, encima tú que eres rapera, tía, lo van a agradecer ahí un montón. Yo cuando os he visto hacer batallas de rap, es que digo, ¡pero esta gente!, a mí lo que más difícil me resulta es recordar las letras.
La Basu: Uy, a mí cada vez me cuesta más, no te creas. No tengo la misma retención. O sea, antes yo retenía todo. Ahora me he vuelto un poco selectiva y me cuesta recordar. En mi cabeza hay 300.000 cosas. Hazme caso, con la edad me va costando cada vez más retener tanto y poder jugar así. Ahora la gente joven viene superfuerte. Digo, claro, es que están frescas todavía. Espérate, espérate, ja, ja.
Tienen pocas canciones en la cabeza todavía, claro. Tú, Elena, si juntas solo los discos que tú tienes… hay mucho material ahí. Estás preparando uno nuevo, por cierto, ¿no? Rocío no lo sé, pero ambas lleváis ya tres años sin álbum nuevo.
La Basu: Esta misma semana he estado en el estudio, porque, como siempre voy supertarde en esta vida y estoy terminando el disco, que tiene que salir en diciembre. Se llamará «Neurrira eginda», hecho a medida, un poco la historia de mi familia, de las mujeres de mi familia, que han sido costureras toda la vida. Y poco se ha hablado de todo lo que han hecho las mujeres costureras mientras cosían, todas las vidas que han salvado. Mi abuela se murió el año pasado y me parecía una forma muy guay de contar mi historia desde dentro y de darle voz a todas las mujeres silenciadas que han estado ahí cosiendo y haciéndonos la vida un poco más fácil. Así que cada canción es un paso a seguir para crear un traje. Llevo cosiendo un año y es una locura, pero me apetecía. El disco será enteró en euskera, menos una canción, y tengo colaboraciones muy chulas. Te voy a decir que soy la más joven, que no me suele pasar eso, con dos mujeres que no puedo contar, pero muy guay, estoy muy contenta.
Rocío Saiz: Sí, el siguiente sería mi tercer disco como Rocío, pero el sexo en mi carrera. Pero, con 35 años, la música no está hoy en el primer lugar. Ahora mismo estoy haciendo un largometraje documental sobre el Patronato de Protección a la Mujer, que he estado rodando durante dos años en los que mi vida se ha parado, porque he estado teniendo que ir todo el rato a cementerios, donde bebés robados, un montón de cosas. Mi disco tenía que haber salido muchísimo antes, tengo como 5 o 6 canciones, pero tengo que terminarlas. Pero es que el Patronato me ha arrasado. Estoy entera convertida en esto, así que no te puedo dar fechas. Ojalá sea este año, pero mi prioridad ahora mismo, porque me lo han pedido las protagonistas, porque se están muriendo, entendamos que es gente muy mayor, es que saquemos la película antes que el Decreto Ley sobre Memoria Histórica lo echen para atrás, que es algo que tampoco va a sacar adelante nuestro querido Gobierno, pero por lo menos poder presionar. Ahora estoy en esto, pero al final te atraviesa la precariedad y tengo que hacer otras 50 cosas que no tienen que ver con la música, muy aburridas, para poder seguir adelante.
La Basu también tendría un buen documental con la historia de las mujeres costureras.
La Basu: También lo he pensado. Lo he pensado, pero es que igual que a Rocío, no me da la vida. Este sistema no nos deja vivir tranquilas, vivimos en la puñetera precariedad y al final no puedes con un culo tapar todas las sillas, es imposible.
Rocío Saiz: Somos mujeres que escriben, dirigen, hacen discos. Se metían con Itziar Castro porque decían que no sabían si era escritora, directora, cómica… Y es que, amor, lo eres todo porque tienes un cerebro para poder hacerlo, y si los tíos no lo hacen es porque no son capaces. Al final somos las que estamos peleando, creando, gestionando. Al final tenemos que hacerlo 360 total. Lo digo porque creo que hay muchos músicos que no se dan cuenta de las cosas que estamos haciendo nosotras para que ellos puedan sacar sus músicas, luchar contra la discográfica, luchar contra las editoriales… Ahora todos los chavales pueden sacar cosas porque hemos peleado nosotras.
Rocío, tú sabes bien lo que es trabajar en la industria desde dentro.
Rocío Saiz: Conozco los entresijos y las conozco a todas. Y los casos de violaciones, los intentos… El día que hable haré el ‘IndieLeaks’.
Bueno, tienes mucho tiempo por delante, yo creo que hablarás de muchos temas.
Rocío Saiz: Y de gente muy buena también. Hay peña maravillosa. Siempre hablamos de la gente mala y le damos mucho hueco. Y la gente es muy guay.
Ahora que has abierto el melón del papel de las mujeres en la industria, de cómo pueden los hombres situarse en esta escena… Yo, por ejemplo, que soy un tío, entiendo que hombre, blanco, hetero, cis… que tengo todas estas cosas arquetípicas del privilegio, disfruto con la música de ambas. Sin embargo, soy consciente de que muchos tíos de mi condición tienen una barrera, de salida, que les incapacita para escuchar a mujeres, no digamos ya con un discurso feminista o LGTB. ¿Qué hay que hacer para derribar esos muros?
La Basu: Tiene que cambiar la industria. Para las mujeres, la industria es una puñetera mierda, básicamente. Hay que destrozar la industria desde arriba. Yo me he dado cuenta, cuando era más joven, que tenía un montón de raperos en las primeras filas mirándome a ver qué hostias hacía. Ahora tengo mujeres bailando. Yo sé que para mí personalmente es muy complicado defender lo que yo hago porque mi discurso incomoda. Si tú ya has pasado los 40, como es mi caso, si haces rap en otro idioma… la industria no te va a apoyar. ¿Por qué no? Porque estás fuera de todos los estereotipos que buscan. La chica guapa perfecta… O el hombre, me da igual. Hay unos estereotipos que se quieren y que la industria apoya y da visibilidad. Nosotras siempre nos quedamos fuera. Ya no es de hablar más alto o hacer más cosas, tiene que cambiar la educación, el discurso de todo eso.
Tienes que tener claro quién eres, cuál es tu discurso, lo que estás buscando y lo vas a encontrar. Siempre va a haber alguien que haga lo que tú estás buscando. Igual no lo sabes, pero lo vas a encontrar. Pero yo estoy muy cansada de tener que pelearme con nadie. Esto es lo que yo hago y, si te gusta, bien. Si no, también. No me vais a poder callar. Hay gente que hace música por fama y dinero y ahora te puedes forrar con una canción hecha con IA, pero yo hago música por otras cosas. Tenemos que cargarnos toda esa mierda.
Rocío Saiz: Yo soy parte de MIM, de mujeres en la Industria de la Música, pero ya no tenemos ninguna fuerza. Me acuerdo de llegar muy fuerte con 21 años, pero ahora tengo 35 y siguen los mismos. Los mismos exactamente. Dirigiendo los mismos festivales y los mismos sitios. El otro día lo hablaba con Cristina Fallarás: las feministas ya no estamos de moda. Hubo un tiempo que estábamos súper de moda y ellos cogieron esa ola y dijeron «esta gente está de moda». Pero ahora está de moda otra cosa que no sé qué es, porque yo no estoy de moda. Pero es agotador. Vamos a decirlo claro. No hay una artista femenina buena o mala: no se nos dan oportunidades desde el primer día. Ni nos las van a dar. Eso no va a pasar. Nunca nos van a dejar hueco para que podamos triunfar, ni de coña.
El problema es que si el público no se da cuenta, como con las fake news, que le están metiendo la idea de que ir a pagar 300 euros por la experiencia de Shakira es superguay, pues lo que está pasando es que el tejido cultural de las ciudades, la contracultura, este bajo fondo que yo llamo, se va a quedar sin conciertos y sin nada que hacer. Porque están desapareciendo las salas. Están desapareciendo las bandas pequeñas. Están desapareciendo las nuevas propuestas porque el público no está concienciado. Tenemos que tener una autocrítica. Si a mí no me va a ayudar el director de turno de los 50 mismos festivales con los mismos carteles con la misma gente, mi aliado siempre ha sido el público. Cuando han venido tíos a mis conciertos me han dicho «qué bien me lo he pasado», pero ahora, como eres un tío hetero, tienes que seguir un grupo guay de tíos heteros, tienes que seguir a Ultraligera. Perdona, pero lo de ese señor que se está desnudando y tirándose cerveza encima llevamos nosotras 15 años haciéndolo.
¿Por qué funciona el discurso fascista y el discurso de odio? Porque es fácil. Y la música fácil, pues te entra de oreja a oreja. Al final, la letra pequeña es la mejor. Pero no nos dejan hacer letra grande. No existe música buena ni música mala, ni artista bueno ni artista malo. Existe lo normativo y lo no normativo. Lo normativo tiene oportunidades y lo no normativo no las tiene. Ni las va a tener. El público tiene que venir a buscarnos.

La Basu
Tú, Rocío eres «eurofán», ¿no?
Rocío Saiz: Bueno, ya no. Lo fui cuando nadie iba. Estuve en Oslo cuando el «Algo chiquitito», que fue muy gracioso. Fui eurofán porque a mí me gustaba todo lo que tenía que ver con lo técnico. Soy técnico de iluminación, pero como tampoco se puede ser técnico de iluminación en este mundo de hombres pues lo dejé. Pero no era mainstream Eurovisión. Lo daban en La 2. Cuando yo tenía 18 no lo veía nadie. Me juntaba con mis cuatro amigos maricones y había cosas verdaderamente fascinantes. Decíamos «han dejado competir a Israel, qué majos». Imagínate. Ahora no dan ninguna pena.
Ahí quería llegar. Hay gente a la que no le parece suficiente lo ocurrido en Gaza para prohibir la participación de Israel… pero que luego está de acuerdo con cancelarte a ti por enseñar las tetas en un concierto. Fuiste trending topic por lo que te pasó en Murcia, intervención policial incluida.
Rocío Saiz: Llevo 16 años quitándome la camiseta, pero ya ves. Tengo todavía pendiente el juicio con ese señor, que estaba en búsqueda y captura, pero claro, busca a un policía. Acaban de llegar las notificaciones y la historia no fue solo lo que pasó en el escenario, que me quitó y me quiso tapar, sino que luego me agredió, me tiró contra la pared, me intentó meter en un cuarto, me dijo que me llevaba con las putas y las zorras, que yo le dije «qué bien, con mis colegas»… Ese señor es un violento como todos los policías. «A.C.A.B. total». A mí me da igual que me digan que hay policías buenos porque no los conozco ni he visto ninguno.
Hablando de gente que se las tiene que ver con la censura, me viene a la cabeza por ejemplo Fermin Muguruza, que es pues amigo y colaborador de La Basu. Él sabe bien de eso y ahora está de actualidad, involuntariamente, por lo que se montó en Ceuta con la ONG «Negu Gorriak». Creo que Fermin no se ha pronunciado, pero tiene que estar flipando.
La Basu: Estuve con él el otro día, en el Zinemaldi de Donosti con su último documental, porque yo formo parte de la gira. Estuvimos antes en Londres, y luego ya por aquí por Euskal Herria. Si es que él está muy liado con toda su movida, pero, ¿sabes lo que pasa? Que fuera de Euskal Herria todo es ETA, todo es ETA. Haces rap en euskera, entonces eres de la ETA también, o sea, Fermin es ETA, yo soy ETA, todo es ETA. El documental de Fermin trata sobre eso también, sobre todas las veces que le han censurado, como cuando fue a Latinoamérica y aparecieron allí los paramilitares. Yo también he sufrido censura, pero es que la gente es una inculta del copón. Se asocia esto con esto con esto y ale, ya tienes ahí tu pin, José Manuel. Cuando ha pasado lo de Ceuta, yo cuando lo vi digo, «es que son incapaces hasta de traducir Negu Gorriak». O sea, como por casualidad este colectivo se llama como el grupo de Fermin y si es Fermin es ETA… pues ya está. El problema de esta vida es que ni nos paramos un puto segundo a escuchar, ¿sabes? No oímos, de tanta información, de tantas cosas todo el rato, no tenemos tiempo para pensar. No nos escuchamos y se crean unas movidas que en adelante van a ir a peor. La gente, ni escucha, ni contrasta la información.

Rocío Saiz
No lo están haciendo ni muchos colegas periodistas… de renombre y en medios muy potentes con grandes audiencias.
La Basu: Yo de mí he escuchado cosas que he flipado, ¿eh? Menos mal que ahí está Elena, ¿sabes? Que no es Basu, es Elena, y sabe quién es, porque me volvéis loca. Pero luego tienes que dar la cara y justificarte tú, ¿sabes? Y es como que no lo entiendo, no lo entiendo.
Vamos a Tracking Bilbao y a vuestro concierto. No sé si sabéis un poco de qué va el festival y qué os parece el concepto.
Rocío Saiz: A mí me parece increíble, el lunes pusieron la película de Carlo Padial, «Pizza Movies», que es increíble, me parece lo más. Yo, como persona friki, es a lo que iría. Hay otras cosas por ahí, pero son más de lo mismo. Chica, si te están trayendo cosas diferentes, apóyalas, ve a verlas, baja de casa. Es un festival que puede ser 360º, que te puede gustar cualquier tipo de cosa
La Basu: Yo, encantada. Poder ver a Ane Lindane y a Raquel Torres haciendo «La Galerna», lo que vamos a hacer ahí nosotras, yo animo a toda la gente que se venga para allá, porque al final también hay que apoyar estos proyectos, ¿no? Es un festival de cine, de música, también va a estar Grison, que es parte también un poco del hip-hop con su beatbox… me parece muy interesante. Es un espacio superchulo en el que te puedes sentir segura para disfrutar totalmente. Así que yo animo a todas las guerreras que se vengan para allá, a todas las señoras, a disfrutar, porque Rocío y yo vamos a pasárnoslo bien.

