Luis Benavides nos cuenta su experiencia en el frenético bolo del trío escocés en la capital catalana, donde reventó la sala grande del Razz como ya ocurriera un día antes en La Riviera de Madrid. «¿El mejor bolo del año? Muy posiblemente»
No leo el horóscopo y la numerología me da mucha pereza. Que soy de letras, amigos. Pero ayer miércoles era el 11 del 12 del 13 y solo podían pasar cosas mágicas. Y servidor no iba muy desencaminado porque teníamos a Biffy Clyro en Barcelona y en su momento más dulce.
El trío escocés, que colgó el cartel de «no hay entradas«, también la noche antes en su fecha madrileña, presentaba en Barcelona su magno sexto trabajo, el doble «Opposites«. De su primera trilogía, si la memoria no me falla, solo recuperaron la guitarrera «57» y esa montaña rusa llamada «Glitter and Trauma» que puso definitivamente la sala patas arriba.
En ambas fechas abrieron Walking Papers, unos completos desconocidos por estos lares pero con varios ilustres en sus filas. Ni más ni menos que el exbajista de Guns’n’roses Duff McKagan y el viejo batería de los Screaming Trees Barret Martin. Casi nada. Empalmaron uno a uno los temas recogidos en su única referencia hasta la fecha, un trabajo homónimo cargado de rock aguerrido, sólido y machacón.
Suena el clásico «We Are Family» en la sala grande de Razzmatazz. Ya falta menos para ver en acción a los mejores y más adorables embajadores escoceses. Con permiso de Sean Connery, claro. La emoción del respetable allí presente se puede palpar en el ambiente. Todos sabemos que Simon y los hermanos Johnston no fallan nunca. Muchos allí somos felices repetidores, les hemos visto en varias ocasiones, y las veces que hagan falta.
Por aquí, por la Ciudad Condal, han pasado como teloneros de moda para bandas tan variopintas como los Queens of the Stone Age, Bloc Party, Muse o los Rolling Stones -has leído bien ndr.-. Ahora Biffy Clyro ostentan otro estatus y pueden permitirse llenar la sala grande del Razz. Hace solo tres años, con el «Only Revolutions«, apenas llenaron la sala mediana.
Destapan la tan esperada noche con «Different People«, el tema in crescendo que también abre su último trabajo, y la empalman con esa burrada llamada «That Golden Rule«, primer single de su anterior «Only Revolutions», y «Who’s got a Match?» del «Puzzle«. Y esta sería la constante de la noche: lo más granado de sus tres últimos trabajos, con baladones inmediatamente seguidos de fogonazos. Así, después de ponernos tiernos con temas como «Biblical» y «God & Satan«, el power trío más en forma del planeta nos hizo saltar con las celebradísimas «Glitter and Trauma»y «Bubbles» fue mucho más sonoro.
Como ya avanzaba más arriba, la primera trilogía, «la buena» para una parte de sus seguidores, tuvo una escasísima representación. Pero ojo, los guitarrones, el atrevimiento, esos cambios de ritmo que te dejan con el culo torcido y las marcianadas de esos primeros trabajos también están presentes en Opposites aunque cubiertas por una visión del pop personalísima. Un buen ejemplo son los temas «Spanish Radio» y «Little Hospitals«, que en Barcelona sonaron a gloria con ese plus de energía que tan bien saben imprimir los tres.
Para la cara B «The Rain» y «Folding stars» Simon sacó la guitarra acústica y nos puso la piel de gallina. Recuperamos el aliento y atacan «Living is a Problem Because Everything Dies«. La actitud de la banda, con dos musicazos en la sombra, teclados y segundas guitarras, es digna de matrícula. Saltos, convulsiones, sudor, mucho sudor. Y venga otra balada, la mejor, «Many of Horror«. Menudo directo se estaban marcando los tres como si nada. ¿El mejor bolo del año? Muy posiblemente.
¡Espera! Que también tocaron en la recta final «The Captain«, una horterada que en directo sí convence, y para el bis se dejaron los coros de «Stingin’ Belle» y la redondísima «Mountains» como guinda del pastel. Ahora sí, seguro, el mejor bolo del año. Mon the Biff!
