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Travellin’ Brothers: «No desentonar en USA y ser allí uno más es un orgullo»

Entrevista pre-Bilbao Blues Festival 2026, donde recibirán el premio en reconocimiento a una carrera de 23 años, 11 discos y 1.400 conciertos.

Travellin' Brothers
Entrevista a la banda bilbaína, con más de 20 años de trayectoria y una decena larga de discos a sus espaldas, que actuará en la próxima edición de Bilbao Blues Festival, donde recibirá el premio de 2026 en reconocimiento a su carrera, como antes hicieron grandes artistas internacionales

Su nombre no engaña. Quizá ni ellos lo imaginaban cuando se lo pusieron más de dos décadas atrás, pero, sí, hoy podemos confirmar que Travellin’ Brothers son lo que avisan: verdaderos trotamundos inseparables. Fundada en 2003, la banda lleva 23 años de carrera y cuenta con más de 1.400 conciertos en su currículo, muchos de ellos allende las fronteras, teniendo ya sellado el pasaporte en más de 20 países.

Un sexteto de blues, pero también de swing, de jazz, de funk… de todas esa músicas de raíz norteamericana, en definitiva, que han ayudado a dar forma a muchas de las expresiones contemporáneas del rock, un idioma universal que ellos dominan como pocos.

Profetas en su tierra, el pasado abril llenaron dos noches consecutivas el Kafe Antzokia de Bilbao para presentar «Back In Business», su álbum número 11, en el que reinterpretan temas propios apoyados por toda una big band que han reactivado muchos tiempo después. Con ese formato, se presentarán a finales de este mes de julio en El Arenal de la capital de Bizkaia, donde, además, recibirán el premio Bilbao Blues Festival 2026 a toda una trayectoria.

Una banda local, pero internacional, con la que hemos tenido el gusto de charlar un rato antes de esa cita tan especial. Charlamos con Aitor Cañibano (guitarra y voz), en representación también de Jon Careaga (voz), Eneko Cañibano (bajo y contrabajo), Isi Redondo (batería), Alain Sancho (saxo y voz) y Mikel Azpiroz / Ander Unzaga (teclados). ¡Dentro entrevista!

Lo primero, zorionak. No todo el mundo es profeta en su tierra… pero, en nada, seréis reconocidos en Bilbao Blues Festival.

Sí, la verdad es que ha sido una sorpresa muy grande, porque es un premio que siempre se le ha dado a grandes leyendas del blues; que nos lo den a nosotros es una gran sorpresa, pero también un gran honor. Recibir este premio del que probablemente es el mejor festival de blues de España y uno de los mejores de Europa, y encima en casa, nos hace muy muy felices.

Una banda local pero internacional, a fin de cuentas.

Muddy Waters también era un artista local de Chicago. Todos somos locales en algún sitio y luego, con suerte, puedes llegar a otros. Nosotros lo hemos hecho, nos ha ido todo muy bien, con mucha dedicación y trabajo, hemos llegado a lugares donde jamás nos hubiésemos imaginado, tanto a nivel musical como geográfico. Nosotros somos de Bilbao y siempre hemos presumido de ello, así que bienvenido sea que el festival decida este año otorgar el premio a una carrera internacional y dilatada como es la nuestra.

Supongo que cuando os pusisteis el nombre no esperabais viajar tanto.

Ja, ja, fue una apuesta y nos ha salido bien. Como decía, jamás hubiésemos soñado llegar adonde hemos llegado.

Travellin’ Brothers en la presentación de Bilbao Blues Festival // BI FM

Banda por un lado, festival por otro… sentiréis que algún granito habéis aportado para que haya afición en la ciudad.

Así es, nosotros llevamos 23 años picando piedra. Hace tres celebramos el 20 aniversario con una gira fantástica. Para nosotros es increíble seguir activos, con conciertos, con discos, con reconocimiento y gente que compra entradas para vernos. Algo habremos hecho bien, como el festival, que viene del germen del festival de blues de Hondarribia y hemos tenido trayectorias un tanto paralelas.

Más de dos décadas y 1.300 conciertos después, seguís todos los fundadores del proyecto ahí al pie del cañón.

Tiene mucho mérito, porque esto son dos horas juntos sobre el escenario, pero luego hay otras 22 de convivencia. El único cambio ha sido el del teclista, Ander, que por motivos personales se tuvo que mudar primero a Madrid y luego a Pamplona, entrando en su lugar Mikel Azpiroz, que ya venía tocando con nosotros, pero hoy tocan los dos. A veces está Mikel, a veces está Ander. Así que son 23 años con la misma formación, empujando en la misma dirección, seis personas más todas las que nos rodean.

Grupo numeroso que, encima, ha reactivado el formato big band, inactivo durante una década, para vuestro último trabajo.

Eso es. En 2011-2012 grabamos nuestro primer disco con la big band y la mantuvimos durante años, pero logísticamente era muy difícil de tener activa. Ahora era el momento de darle una segunda oportunidad, renovándola con gente más joven. Para nosotros, además, era una ocasión de hacerlo todavía mejor porque han pasado 10 años y tenemos aún mayor calidad musical.

Travellin’ Brothers

Decimoprimer disco, que se dice pronto.

Sí, 11 discos. Siempre hemos tratado de aportar cosas nuevas, grabar cosas nuevas, diferentes. Y de tener material reciente, para poder mantenernos de gira. Con la pandemia y algunos problemas familiares nos frenamos un poco a nivel discográfico, pero 11 discos en 23 años creo que es una buena media.

¿Cómo se hace para publicar tantos trabajos y, como dices, tratar de ofrecer cosas diferentes, sobre todo, manteniéndose fieles a un género que tiene sus parámetros y que cuenta con mucho purista? ¿Cómo se innova ahí?

Al ser seis personas con muchos gustos en común, pero con muchos oasis particulares, cada uno aporta desde su esquinita y así conseguimos tener ese sonido Travellin’ Brothers tan reconocible. Siempre hemos intentado tener un pie en la tradición y otro en la actualidad. Para cierto público no somos muy blueseros; para otro público, más generalista, somos muy blueseros… estamos en una frontera que nos encanta porque, partiendo del blues, hemos ido desarrollando nuestro estilo hacia todas las música de raíz de origen americano: blues, gospel, soul, swing, jazz, toques de country, americana, música de Nueva Orleans… Para hacer lo que hicieron Muddy Waters o BB King, ya están ellos, que son los mejores e insuperables. Mejor basarnos en su música y darle nuestro toque.

Un sonido muy americano… que funciona incluso en América. ¿Cómo es actuar en Nueva Orleans, en Memphis o en tantos otros sitios de la América profunda? Supongo que hay que estar muy seguro de lo que se hace. ¿Lo estabais las primeras veces?

El punto de inflexión como banda fue en 2012, primera vez que fuimos a Estados Unidos de gira. Nos marcaron dos cosas: darnos cuenta de que teníamos el nivel e íbamos por el camino correcto, pero, a la vez, aprender muchas cosas que nos faltaban y empezar a ponerlas en práctica. Fue un salto cualitativo muy grande. Al final, es su música tradicional, su folk, lo llevan en la sangre, y a nosotros hay cosas que nos quedan un poco lejos. Después, cuando hemos vuelto, otras cuatro o cinco veces, nos han dicho que sonamos más americanos que los americanos. No desentonar allí y ser uno más es un orgullo.

Travellin' Brothers

Travellin’ Brothers haciéndose las Américas

El disco es una celebración en sí mismo de vuestra trayectoria, porque en él reinterpretáis canciones propias ya grabadas, pero con esa big band que lo hace todo… más grande.

Eso es. El disco postpandemia no tuvo el camino adecuado y queríamos darle una segunda oportunidad. El anterior, grabado en Nashville y al que tenemos un cariño muy grande, pensábamos que podía alcanzar un nivel superior con otra sonoridad de big band. Así que esto era una manera de reivindicar nuestro repertorio. En los conciertos, el 95% son canciones propias. Existen big bands por aquí que tocan clásicos, pero que toquen temas propios, con arreglos propios, no las hay.

Con este disco ya habéis actuado en Bilbao… llenando dos noches el icónico Kafe Antzokia.

Fueron dos noches muy especiales. Kafe Antzokia es como nuestra casa, pero poder llenarlo dos días seguidos, por parte de una banda que hace música minoritaria, meter 1.200 personas pagando su entrada, no está al alcance de cualquiera. El disco nos ha costado un montón grabarlo, tiene mucho trabajo, así que llevarlo al directo y ver que la gente responde, es una gozada.

¿En qué se van a parecer y en qué se van a diferenciar aquellas dos citas con la del Bilbao Blues Festival 2026?

Será un poco diferente porque el entorno ya te lo marca, si bien nosotros siempre tocamos con las mismas energías, con muchas ganas y como si cada concierto fuera el último. Siempre intentamos sorprender al público, dar una vuelta de tuerca más.

Fito y Travellin’ Brothers en Bilbao Blues Festival // Ayto. Bilbao

En la primera edición sacasteis al escenario a Fito y Mikel Erentxun…

Esta vez van a ser invitados internacionales de talla muy grande, más relacionados con el tipo de música que hacemos. Eso, sumado a la potencia y calidad de la big band, creo que va a hacer que sea un concierto de altos vuelos.

Carlos Malles, director del festival, repite todos los años eso de que el blues es divertido y disfrutable por públicos amplios. Pero sigue habiendo bastante desconocimiento, miedo o prejuicio.

Desde luego. Todos los años va público muy entendido, pero mucha otra gente que no sabe de qué va la película, y todos salen encantados. No hace falta entender para poder disfrutar. El Bilbao Blues ha conseguido ser un evento por el que pasa mucha gente que se la goza. Ayuda la ubicación, el buen tiempo, que es gratuito… y que, luego, te guste la música que te guste, toda tiene su origen en el blues, así que todo el mundo se acaba enganchando.

¿Y después de Bilbao?

Este verano va a ser más tranquilo. El disco se nos alargó mucho y hemos llegado un poco tarde para entrar en los festivales en los que solemos estar, así que tenemos unas pocas fechas en verano y ya después, en otoño, arrancaremos una gira de salas y teatros. El año que viene ya sacaremos a la big band de paseo por todo lo ancho y largo que se pueda.

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