Charlamos con la banda gallega, ahora trío, en torno a «Mi catedral», su flamante nuevo disco, el cual llega con nuevos bríos pero sin contradecir ni traicionar una consolidada carrera de más de 20 años haciendo ruido
Recientemente, Triángulo de Amor Bizarro celebraban sus 20 años de carrera y lo hacían con una gira como ellos, imprevisible. Y es que no se les ocurrió otra cosa que tocar dos de sus álbumes por velada y elegir cuáles a sorteo, in situ. Había mucho donde elegir: «Triángulo de Amor Bizarro», «Año Santo», «Victoria Mística», «Salve Discordia», «oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ», «No eres tú» y «SED», títulos esenciales del indie (del noise rock y shoegaze al post-punk, pasando por el pop y el pop sintetizado) que ahora, llegado 2026, se han propuesto superar.
Y es que sí, T.A.B. ya era una de las formaciones más asentadas y respetadas de la escena, pero una de esas sobre las que sobrevuela la categorización de «banda de culto» (o, como gusta decir ahora, «la banda favorita de tu banda favorita»), dado lo poco o nada dados que los gallegos han sido a modas y concesiones de cara a la galería.
Por eso, toma especial importancia «Mi catedral» (Sonido Muchacho, 2026), su nuevo disco, porque puede suponer un ir «un pasito más allá» sin que ello conlleve sumisión o acatamiento de los estándares actuales, los escritos y los que no. Porque Isa Cea, Rodrigo Caamaño y Rafa Mallo, los tres vértices de este proyecto (tras la salida del mismo de Zippo), han decidido darle más aire a sus composiciones, resultando así su disco más dinámico, que no necesariamente accesible (¿o sí?), sin caer en la más mínima contradicción.
Lo que pase a partir de ahora con o gracias a él es toda una incógnita, solo el tiempo lo dirá, pero, con el subidón de su publicación aún latente (salió el pasado día 15), les hemos pegado un toque para charlar un rato. Nos atiende Rafa y nos tiramos una hora parlando. Cortamos. Aquí va un extracto.
Ya que os llamamos desde Bilbao… ¿Qué tal la sesión KEXP grabada aquí? El medio estadounidense la estrenó hace un par de meses.
Para nosotros fue increíble, porque la suya es una apuesta por la música en directo que pocas veces se ve, una referencia previa donde encontrábamos actuaciones de grupos de la actualidad muy interesantes. Que te llamen, pues es un orgullo, te sientes partícipe de algo muy chulo a otro nivel. Lo que hace Albina Cabrera desde allí es una gran labor por la música, incluso fuera de lo anglosajón, un trabajo digno de mención. Además, lo hicimos en el marco del BIME, que es una iniciativa que también ayuda a las bandas a darse a conocer, así que fue algo muy redondo.
No sé si os ha abierto alguna puerta a nivel internacional. Algún fan habréis hecho.
Tenemos gente tanto en Estados Unidos como en Latinoamérica, adonde ya fuimos a tocar varias veces, diciéndonos que a ver cuándo vamos, pero las logísticas son complicadas, los tiempos no siempre coinciden… aunque somos conscientes de que hay gente que nos conoce en América en general y que deberíamos ir más. Haremos todo lo posible, pero a veces es complicado.
No sé si tocar en una iglesia ha tenido alguna influencia en llamar al nuevo disco “Mi catedral”.
Somos de Galicia, la influencia de lo religioso está en todos lados, aunque nosotros no lo seamos. La religión lo impregna todo, incluso más allá del Cristianismo. La idea viene más por el concepto de lo que supone una catedral y lo que supone para nosotros este disco más que por la idea de una iglesia cristiana en el sentido estricto.
Últimamente tenéis una relación… complicada… con el Catolicismo. Hace poco os acusaron de satánicos, de comunistas y hasta de heavy metaleros.
Ja, ja, sí, fue un poco raro. Se nos acusó de eso, pero más por decir en una canción «puto Vox» que por algo realmente relacionado con la religión. Gente desubicada. Nosotros no quisimos hacer nada molesto y no creo que lo hiciéramos. Hay una relación muy directa entre el pueblo y las iglesias, así que ojalá se abriesen más a iniciativas como estas. Luego siempre hay gente exaltada en Internet, pero tenemos espaldas para aguantarlo. Nos hizo hasta gracia que se metieran con nosotros.
Ay, las redes. La gente ha cambiado eso de «han dicho en la tele» o «han dicho en la radio» por «he visto un Tik Tok que»… y es peor que antes, porque en la tele o en la radio, quizá había un profesional de la información detrás y una responsabilidad, pero es que ahora…
Las redes sociales y ciertos medios tratan de fomentar los instintos primarios más que la reflexión y el profundizar en las cosas. Nos podrían haber acusado de satanistas más por nuestras letras que por haber tocado en una iglesia y decir algo que no les gustaba, pero es el mundo en el que vivimos. Hay mucha gente sin redes sociales y no tan exaltada. Pero en redes o en cierto tipo de medios hay gente que se comporta como hinchas. Nosotros volcamos todo en las canciones, sin ser panfletarios.

Sus Satánicas Majestades// Neelam Khan
No sois una banda de mensajes panfletarios, pero no faltan los guiños, voy a decir, sociopolíticos. De Luigi Mangione a Palestina en este álbum.
Hay una diferencia entre ser obvio y decir lo que piensas. A nosotros, también a nivel de oyente, nos gusta que la gente hable de lo que nos afecta, sobre todo si son cosas que afectan a todos. En el grupo los tres tenemos un sentir común y lo que nos mueve a seguir construyendo canciones son las cosas que nos afectan, le pasen a nuestra familia, a Palestina o a la República Democrática del Congo.
«El mundo se cae a cachos». Esa frase de una de vuestras canciones no sé si es un buen punto de partida para explicar el momento de las cosas y el fondo de este disco.
En el disco se tratan muchos temas, pero esa podría ser una reflexión que tenemos muchas veces y que nos hace cuestionarnos todo. Pero el mundo puede no ser el mundo real, puede ser también la percepción del mismo, sea a través de Internet, de los medios o de la política. En las canciones a veces no es lo que se dice en sí, sino lo que evoca y lo que se va concatenando. Una frase te lleva a una idea, pero todas juntas, una detrás de otra, te llevan a una idea no tan literal de las mismas.
Cantáis «Odio a todos los de mi generación, odio a todos los que son como yo». Con lo que venden la nostalgia y el sentimiento de pertenencia generacional y nada, también a la contra.
Hay incluso una nostalgia de mirar hacia atrás romantizando tiempos que ni fueron mejores y que, incluso, ni se vivieron, sí, pero la frase va más en sintonía con la idea de que a veces necesitamos buscar algo que la masa, que la normatividad, no te da. A todos nos gusta formar parte del grupo, pero a veces uno necesita verse fuera para generar una visión crítica y encontrar eso que te apasiona, que le da sentido a tu existencia y que los demás no comparten. Pero nuestra generación no es peor ni mejor que las anteriores, que ni las posteriores. Es la que nos ha tocado y con la que nos tenemos que enfrentar.
Hablando de lo generacional, apenas superabais los 20 cuando debutaseis y de eso han pasado más de 20. Es media vida. Y seguís siendo fieles a vosotros mismos. A pesar del paso del tiempo y, he de decir, de los cambios en la formación.
El grupo lleva media vida construyéndose. Una banda es un ecosistema muy frágil al que le afecta todo lo que le rodea y hay pocas que aguantan tanto tiempo. Seguir es una mezcla de suerte y voluntad. En nuestro caso, todo va de hacer canciones. La salida de Zippo nos hizo replantearnos cómo hacer las cosas, no tenía sentido contar con alguien nuevo, así que hubo que replantearse el sonido al ser un miembro menos. La dificultad nos hizo enfrentarnos a una situación de la que hemos sacado algo positivo. Cambiamos la manera de tocar en directo y eso luego se ha trasladado al estudio.
Donde os ha producido Carlos Hernández, un mítico de la escena indie.
Es alguien que ha ido en directo con Los Enemigos, que ha grabado a Los Planetas… así que le preguntamos: “A ver, tú, ¿cómo hacías esto con ellos cuando ibas simplemente con una mesa, cómo mezclabas?” Porque ahora todo el mundo va con los mismos plugins, graba con el mismo programa… Queríamos partir de la idea la toma en directo y que hubiera menos proceso. Tocamos pensando en la mezcla final, que los instrumentos sonaran como debían en la toma, sin procesarlos a posteriori.
Para esto, para grabar y grabar tomas hasta dar con la buena, hacen falta horas de estudio. Tenéis uno propio y esto es una ventaja.
Claro, tenemos el estudio en casa y sin él no lo podríamos hacer, porque habría que estar constantemente pagando. El disco captura la esencia del sitio, porque es donde habitualmente estamos, donde hicimos las canciones, donde ensayamos, donde suenan como nosotros las escuchamos. Y eso queríamos, que la gente pudiera escucharlas igual que lo hacemos nosotros. Que igual el próximo disco es completamente procesado, pero para este necesitábamos otro tipo de producción y salir de la uniformidad. Nos lo pedía el momento.

Galicia calidade // Neelam Khan
Portada en blanco y negro con el trío tocando… contraportada, también. Toda una declaración de intenciones.
Sí. La experiencia del directo es muy importante para nosotros, es lo que más nos gusta. Grabar los discos es registrar el directo en ese momento, porque llegas hasta donde crees que ya están acabadas las canciones, las grabas capturando el espíritu en ese punto y ahí queda, porque luego las canciones continúan evolucionando en directo. Neelam Khan es quien nos ha hecho las fotos y directora de toda la imagen, de los vídeos. Aparte de ser una fotógrafa increíble, encontramos una sintonía brutal y ha sido capaz de materializar algo que parece evidente, pero que sin ella no habríamos alcanzado. Nunca habíamos salido en la portada de un disco.
Siempre habéis jugado con los contrastes, con dos voces muy diferentes, mezclando lo ruidoso y lo melódico, lo guitarrero y lo sintetizado… pero este disco me parece, si no el más ecléctico, sí el más dinámico.
A esa sensación ayuda también el sonido. Hay más dinámicas, justamente, más recursos que no habíamos utilizado hasta ahora, hay piano y cuerdas de la mano de Joaquín Pascual…
Otro ilustre de la escena indie, el ex Mercromina y Surfin’ Bichos, todo un pionero.
Claro. Como con Carlos, además de referentes, son amigos. Nos llevamos tan bien que podemos gritarnos, discutir, pero nos compenetramos perfectamente. A Joaquín lo admiramos desde Surfin’ Bichos y el «Bingo» de Mercromina fue muy importante para nosotros. Joaquín tiene formación clásica, pero no es un arreglista académico. Viene de referencias y gustos comunes, así que llevó los arreglos al lugar que queríamos y más allá. Nunca habíamos usado un piano al uso. El disco fomenta el movimiento dinámico y emocional.

Isa & Rodrigo & Rafa // Neelam Khan
De nombrar a tanto veterano de la escena, me viene a la cabeza preguntarte qué referencias actuales manejáis, si os sentís parte de una escena como tal, o si ésta es un poco como el comentado vídeo del dúo cómico Pantomima Full, protagonizado por esa supuesta banda indie llamada Viento Desamor, parecida a tantas bandas reales… con las que considero que no tenéis nada que ver.
Yo creo que no. Pero es que hay dos cosas, una es la escena en sí, que implica un red de cosas que han de pasar para que algo vaya para arriba. Un movimiento en el que hay bandas, salas, pasan cosas. Puede haber cositas a nivel local, pero quizá es todo más variopinto que en otros momentos. Luego están los estilos, el “indie español” como etiqueta, que es algo vacío que poco tiene que ver con lo que entendíamos como indie en los 90, de Beat Happening a Yo la Tengo, pasando por Sonic Youth. O Surfin’ Bichos o Mercromina. Hazlo tú mismo a tu manera, haciendo más lo que tú quieres hacer que lo que hay que hacer. El indie español, ahora mismo, no lo diferencio mucho de lo que antes se llamaba música comercial o música de multinacional. No veo independencia ni a nivel formal ni a nivel musical. Hay un camino muy trazado. Viento Desamor son de esos que ven claro que hay que seguir un guion en lugar de explorar otros caminos. Y el indie era más lo segundo. El indie se ha convertido en algo muy parodiable y muy emulable.
Y viene la IA…
Así que vamos hacia algo más previsible, con poco de lo inasible, del no saber cómo poder llegar hasta ahí. Cuando algo se hace muy estándar, también se vuelve menos emocionante. Y no es lo mismo épico que emocionante.
Otro ex Surfin’ Bichos, Fernando Alfaro, me comentaba hace un año, a raíz de todo esto, que él siempre se había identificado con “los raros, lo imprevisto, lo diferente”.
Yo lo que defiendo ante todo es el apasionamiento. Si hay pasión, adelante, sea la música que sea. Pero cuando todo es fórmula, esa pasión ya no la veo. Si estás todo el rato haciendo la misma canción, el mismo coro futbolero, pues no encuentro la profundidad. No me interesa. Hay otras cosas que mueven a la gente a hacer música, pero yo no las comparto.
El que comparte buena música, y ha recomendado varios artistas de vuestro sello, es el Presidente del Gobierno… pero creo que no se ha atrevido con vosotros.
Ja, ja, creo que sí, salimos en una playlist… Lo que me da es que está muy bien asesorado, no sé hasta qué punto hace él las listas, ja, ja, pero bueno, me parece bien que los políticos escuchen música. Espero que lo hagan, porque luego los ayuntamientos contratan a artistas, aunque desde lo público se tiene que dar voz a todo, no a lo que te gusta. Pero está bien darle a la gente lo que le gusta, pero también un algo más, mostrando lo que se hace en su territorio. Los políticos deberían estar más conectados con el arte. Entenderían mejor lo que realmente pasa, desde un punto de vista de mayor humanidad.
Lo que veo es a todo el mundo muy excitado con “Mi catedral”. ¿Sentís que hay un algo especial con este trabajo?
Sí, lo estamos notando tanto de los periodistas, como de la gente que ya se nos ha acercado a comentarnos qué les ha parecido. O a través de redes, que tienen su lado bueno por cosas como esta, ya que te permiten hablar de tú a tú. La acogida nos sobrecoge un poco, porque el disco lleva hecho desde diciembre, estábamos con muchas ganas, por fin ha salido… y se ve que conecta con mucha gente desde el primer momento.
Y, ¿a partir de aquí?
Ahora queremos tocar. Tendremos festivales en verano pero, a partir de octubre, tendremos conciertos en salas. Empezaremos en Boiro, en A Pousada, nos parece muy importante empezar allí, con amigos y en casa, y luego ya recorreremos toda España, de octubre de 2026 a mayo de 2027.

Conciertos confirmados de T.A.B. (2026-2027)

